Dos expediciones viguesas viajan a Madrid para vivir junto a León XIV un fin de semana histórico
Cansados, con pocas horas de sueño, tras largas caminatas y soportando las altas temperaturas del fin de semana madrileño, pero con una enorme sonrisa en el rostro. Así regresaron a Galicia decenas de peregrinos que participaron en los actos del viaje apostólico del papa León XIV a Madrid, una experiencia que muchos califican como inolvidable.
Entre ellos se encontraba un grupo de unos cuarenta jóvenes de Vigo, integrado por una treintena de adolescentes de entre 14 y 17 años procedentes de distintos colegios de la ciudad y una decena de universitarios. Partieron el viernes después de comer y regresaron el domingo por la tarde, tras vivir intensamente dos jornadas marcadas por la fe, la convivencia y el encuentro con miles de jóvenes de toda España.
La hospitalidad fue una de las primeras sorpresas del viaje. Los vigueses fueron acogidos por una familia madrileña que les permitió instalar sus tiendas de campaña en el jardín de su vivienda y también contaron con el apoyo de una parroquia de Vallecas.
Durante su estancia participaron en la gran vigilia juvenil celebrada el sábado en la Plaza de Lima y en la multitudinaria misa del domingo. «No pudimos dormir mucho, pero ha merecido la pena con creces», resume Gonzalo Herrero, uno de los responsables del grupo.
Lo que más les impresionó fue el ambiente que encontraron en Madrid. «Había muchísima gente joven, era la gran mayoría. Ver tantos jóvenes viviendo la fe con naturalidad fue algo muy impactante», explica.
Aunque durante algunos momentos se encontraban alejados del escenario principal, la distancia no supuso ningún problema. «El sábado estábamos bastante lejos, pero no importó. El Papa pasó a pocos metros de nosotros en el papamóvil y, además, por las pantallas gigantes se veía y se escuchaba perfectamente», recuerda.
La música fue otro de los elementos que más contribuyó al ambiente festivo. «Muchísimas de las canciones que se cantaron al Papa, y también las que hubo antes y después de los actos, los jóvenes se las sabían. Cantaban, bailaban y participaban constantemente».
Sin embargo, los momentos más profundos llegaron con las palabras del Pontífice y la adoración eucarística. «Les impactaron mucho los mensajes claros y motivadores del Papa, cuando habló de ser chispas capaces de cambiar el mundo o de la importancia del silencio para escuchar a Dios», señala Herrero.
Pero hubo un instante que quedó grabado en la memoria de todos. «Ver a cientos de miles de jóvenes de rodillas, en absoluto silencio y rezando delante de la Eucaristía junto al Papa fue algo impresionante. Creo que fue el momento que más les marcó».
Un autobús desde Vigo con peregrinos de 8 a 75 años
También desde Vigo partió otro grupo formado por 56 peregrinos de edades muy diversas. «Tenemos desde niños de ocho años hasta personas de 75», explica Margarita, una de las participantes.
El autobús salió de la ciudad olívica a las siete de la mañana del sábado para asistir a la vigilia juvenil de la Plaza de Lima. Tras pasar la noche en un hotel de San Sebastián de los Reyes, el grupo participó también en la misa presidida por León XIV antes de emprender el regreso a Galicia.
Entre los viajeros se encontraba una peregrina muy especial. Dayhana Stefani, natural de Chiclayo (Perú) y residente en España, trabajó junto al entonces obispo Robert Prevost en proyectos de Cáritas antes de su elección como Papa. Su presencia despertó gran interés entre los demás peregrinos, que escucharon de primera mano recuerdos y testimonios de quien conoció personalmente al hoy León XIV.
Al caer la tarde, mientras los autobuses ponían rumbo nuevamente a Vigo, los peregrinos compartían fotografías, canciones y anécdotas de un fin de semana que difícilmente olvidarán. Para muchos, más allá de la multitud, de la organización o de los actos litúrgicos, el recuerdo más valioso será haber vivido una experiencia de Iglesia joven, viva y universal alrededor del Sucesor de Pedro.