La alegría que regresa a las calles
El Domingo de Resurrección volvió a llenar Cangas de vida. Después de dos años en los que el mal tiempo deslució muchas procesiones, este 2026 la celebración pudo desarrollarse con total normalidad. Y se notó: vecinos y visitantes respondieron con entusiasmo a una jornada que simboliza el renacer, la esperanza y la alegría tras la Semana Santa.
El encuentro que emociona a todos
A las 10:30 horas, la procesión de Jesús Resucitado tomó las calles con un profundo simbolismo. La imagen de Cristo Resucitado, obra de Jorge Luis Villalba Terán (2015), recorrió la villa junto a la Virgen de la Aurora.
Pero el momento más esperado llegó en el paseo de Castelao, cuando ambas imágenes se encontraron. Allí, la suelta de palomas blancas convirtió el instante en algo inolvidable: un gesto sencillo, pero cargado de significado, que representa la paz, la vida y la esperanza que renace.
Una tradición que une generaciones
Las tallas fueron portadas por una treintena de costaleros, hombres y mujeres, que avanzaron al ritmo de la banda de gaitas Tromentelo de Cangas. Música, fe y comunidad se entrelazaron en una procesión que demuestra que la tradición sigue viva y en evolución.
Más que una procesión
La jornada culminó con la Misa de Resurrección en la iglesia de Santiago y el reparto de las tradicionales rosquillas del Resucitado, un gesto que refuerza el carácter cercano y comunitario de la celebración.
Por qué importa hoy
Más allá de lo religioso, esta procesión representa algo mayor: la capacidad de un pueblo para reencontrarse, para celebrar juntos y para mantener vivas sus tradiciones incluso tras los años difíciles.
Porque hay celebraciones que no solo se viven… se sienten y se comparten.
