La frontera que brota: un viaje por el gran patrimonio termal de Chaves-Verín

Departamento de Infografía DL-G.

Manantiales históricos, antiguos balnearios y nuevos proyectos de recuperación dibujan una ruta del agua entre el sur de Galicia y el norte de Portugal.

Texto original y documentación: Francisco Peña, experto en salud ambiental y salud pública
Edición y adaptación periodística: Diario Luso-Galaico

Entre Verín y Chaves, la frontera se diluye bajo tierra. El agua atraviesa silenciosamente el territorio, emerge a distintas temperaturas y enlaza dos localidades que comparten un patrimonio termal excepcional. Fuentes, balnearios, plantas embotelladoras, templetes y jardines narran una historia de salud, turismo y desarrollo económico que ahora busca recuperar parte del esplendor perdido.

Verín es conocida por sus manantiales mineromedicinales y por nombres estrechamente ligados a la memoria colectiva: Cabreiroá, Sousas, Fontenova, Caldeliñas o Fonte do Sapo. Al otro lado de la raia, Chaves completa este mapa con unas aguas hipertermales que brotan a 76 grados y se encuentran entre las más calientes de la península ibérica.

La creación, en 2013, de la Eurociudad Chaves-Verín reforzó la promoción conjunta de este patrimonio bajo la denominación de Eurociudad del Agua. La iniciativa permitió presentar como un único destino los recursos termales de Verín, Chaves y Vidago, unidos por la geografía, la historia y una cultura compartida alrededor de los manantiales.

El antecedente de esta ruta se remonta, entre otras experiencias, a la XXI edición de los Cursos de Saúde Ambiental, celebrada en Verín en 2004. Su programa incorporó un recorrido teórico y práctico por las principales instalaciones termales de la comarca y una visita a Chaves, una propuesta que obtuvo una notable acogida y mostró el potencial educativo y turístico del agua.

Cabreiroá, memoria señorial entre jardines

El complejo de Cabreiroá conserva tres elementos fundamentales. El primero es el edificio del antiguo hotel-balneario, levantado en 1903 y cerrado como establecimiento termal desde 1961. Su escalinata, su arquitectura señorial y los jardines que lo rodean —con espacios conocidos como el paseo de las Ardillas o los bosques de los Piñones y de los Abedules— recuerdan el ambiente de los grandes centros de descanso de principios del siglo XX.

El inmueble alberga actualmente las oficinas de Cabreiroá. Su recuperación como balneario constituye, según defiende Francisco Peña, una oportunidad para revitalizar el conjunto mediante un proyecto promovido por sus actuales propietarios, Corporación Hijos de Rivera.

El segundo elemento es el Templete de los Agüistas, construido en 1907. El pabellón conserva su estructura octogonal y su marquesina original. En el interior, la fuente aparece rodeada por una cuidada decoración de azulejos y mármol.

La calidad del agua fue analizada en su momento por Santiago Ramón y Cajal y el manantial obtuvo la declaración de utilidad pública en 1906. Sus aguas, bicarbonatado-sódicas, presentan un aporte natural de litio y sílice, son de mineralización débil y brotan a unos 17 grados desde una profundidad aproximada de 150 metros.

La planta de envasado y distribución completa un recinto en el que conviven la actividad industrial, el patrimonio arquitectónico y un entorno natural especialmente atractivo para el paseo.

Sousas, el origen comercial de las aguas de Verín

Las aguas de Sousas, junto con las de Caldeliñas, marcaron a finales del siglo XIX el nacimiento de Verín como villa termal. Fueron las primeras de la localidad que se envasaron para su venta y se encuentran entre las aguas comercializadas más antiguas de Galicia.

El manantial, declarado de utilidad pública en 1859, permanece protegido dentro de un pabellón de planta poligonal. Una urna de cristal preserva la surgencia y un grifo lateral permite recoger el agua.

Durante sus primeros años de explotación, las botellas se distribuían por España y se vendían en farmacias bajo la denominación de Aguas de Verín. Con el paso del tiempo, aquel producto asociado a los tratamientos termales se convirtió también en agua de mesa.

Las aguas de Sousas son bicarbonatado-sódicas, litínicas, ligeramente fluoradas y de mineralización débil. Emergen a una temperatura de entre 18 y 20 grados.

Fontenova prepara su regreso

A poca distancia de Sousas se encuentra la Fonte do Espido, conocida posteriormente como Fuente Nueva o Fontenova. El manantial fue declarado de utilidad pública en 1904 y alcanzó una importante proyección nacional e internacional durante las primeras décadas del siglo XX.

El edificio principal, construido en 1935, disponía de consulta médica, habitaciones para duchas de agua fría y caliente, ducha escocesa y baños de asiento. Durante décadas recibió a numerosos agüistas, mientras la marca Fontenova ganaba popularidad mediante campañas publicitarias en prensa y televisión.

El balneario cerró en 1962, aunque la planta embotelladora continuó funcionando hasta el cese temporal de su actividad en 2014. El manantial volvió a abrirse al público en agosto de 2016.

Ahora, Fontenova afronta una nueva etapa. Agua de Fontenova S.A.U., liderada por el empresario portugués José de Sousa Cintra, impulsa un proyecto de expansión valorado en 31,6 millones de euros. La iniciativa pretende recuperar la producción de esta histórica agua mineral naturalmente gasificada.

La primera fase contempla una inversión de siete millones de euros para reabrir y modernizar la actividad y construir una planta embotelladora de unos 5.100 metros cuadrados. Las previsiones manejadas por sus promotores apuntan a la creación de más de 50 empleos directos.

La recuperación también alcanza al edificio histórico y a su entorno natural, que pasaron a ser propiedad del Concello de Verín. Con financiación europea se desarrolla un proyecto superior a los 627.000 euros para rehabilitar el pabellón tradicional de aguas, habilitar una sala cultural multiusos y transformar el espacio exterior. La actuación incluye un nuevo parque infantil y la plantación de unos 200 árboles.

Caldeliñas, los baños que cautivaron a la corte

Las primeras referencias a las aguas de Caldeliñas se remontan al siglo XVI. Sin embargo, su periodo de mayor desarrollo llegó de la mano de Fernando Debas et Dujant, fotógrafo de la corte de Alfonso XII, que adquirió el balneario y el manantial de Sousas.

Debas aprovechó su proximidad a los círculos de la corte para difundir entre los médicos madrileños las propiedades atribuidas a estas aguas y mejorar las instalaciones. El complejo cerró en 1960, pero fue rehabilitado y acondicionado en 2017 para permitir nuevamente el acceso del público.

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En su interior se conserva la fuente y algunas de las bañeras originales utilizadas para los baños de agua y lodo. Las aguas, declaradas de utilidad pública en 1859, son bicarbonatadas, sódicas, fluoradas y litínicas. Brotan a unos 25 grados acompañadas de un característico burbujeo.

Fonte do Sapo, una fuente en pleno bosque

Aunque sus aguas nunca fueron comercializadas, la Fonte do Sapo es uno de los manantiales más populares de Verín. Su atractivo no reside únicamente en la fuente, sino también en el bosque frondoso que la rodea y convierte la visita en una experiencia de contacto con la naturaleza.

Sus aguas son bicarbonatado-sódicas, litínicas, fluoradas y ligeramente sulfuradas. Tradicionalmente se han consumido en bebida y también se han empleado de manera externa.

El lugar conserva el carácter sencillo de las antiguas fuentes vecinales: un espacio abierto, sin la monumentalidad de los grandes establecimientos balnearios, pero estrechamente ligado a las costumbres de la población.

Requeixo, unas ruinas que vuelven a respirar

Fuera del término municipal de Verín, en Vilaza, el antiguo balneario de Requeixo representa uno de los conjuntos más evocadores de la ruta. Su manantial fue declarado de utilidad pública en 1900. Poco después se construyó un templete para proteger la fuente y, a partir de 1907, comenzaron las obras del hotel-balneario de tres plantas y de la planta embotelladora.

La actividad termal y la comercialización de las denominadas Aguas de Villaza se mantuvieron hasta 1961. Tras el cierre, el abandono, la climatología y los saqueos provocaron un grave deterioro de las instalaciones.

El Concello de Monterrei y la Deputación de Ourense desarrollan ahora un plan por etapas para recuperar el conjunto y crear un parque ecoturístico y termal. Los muros exteriores han sido limpiados y consolidados, el quiosco que protege la fuente ha sido restaurado y avanzan las obras de rehabilitación del antiguo molino.

También se proyecta una senda turístico-termal que conectará Albarellos y Vilaza con el recinto. El río Búbal, que bordea el complejo, refuerza el atractivo de un paraje frecuentado por caminantes y visitantes que acuden a beber o recoger agua directamente de la fuente.

El manantial continúa activo a los pies del monte Labogueiras. Sus aguas bicarbonatado-sódicas y litínicas brotan entre formaciones graníticas a temperaturas que oscilan entre los 16 y los 20,5 grados. El sonido y las burbujas provocadas por el gas carbónico recuerdan que, pese al cierre del balneario, el corazón subterráneo de Requeixo nunca dejó de latir.

Chaves, agua a 76 grados en el centro de la ciudad

Apenas 15 kilómetros separan Verín de Chaves. En pleno centro de la ciudad portuguesa emerge uno de los recursos más singulares de toda la ruta: unas aguas mineromedicinales que alcanzan de forma natural los 76 grados.

Son aguas bicarbonatado-sódicas, carbónicas y ricas en sílice, flúor e hidrogenocarbonato. Su elevada temperatura y su composición mineral las han convertido históricamente en un recurso utilizado en programas termales vinculados a dolencias musculoesqueléticas, procesos de recuperación física, trastornos digestivos y situaciones de estrés o fatiga.

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Chaves aporta a este itinerario una cultura termal todavía activa y plenamente integrada en la vida urbana. La proximidad con Verín permite recorrer en una misma jornada dos tradiciones balnearias complementarias y comprender por qué este territorio adoptó el agua como uno de sus principales signos de identidad.

Un patrimonio con futuro

La ruta termal de Chaves-Verín reúne instalaciones industriales en funcionamiento, fuentes de uso público, edificios históricos, complejos abandonados y ambiciosos proyectos de rehabilitación. Esa diversidad constituye precisamente una de sus mayores fortalezas.

La recuperación de Fontenova y Requeixo, la posible revitalización del antiguo balneario de Cabreiroá y la conservación de espacios como Sousas, Caldeliñas o Fonte do Sapo podrían reforzar una oferta turística transfronteriza vinculada al bienestar, la naturaleza, la historia y la cultura del agua.

Más que una sucesión de manantiales, el itinerario descubre un paisaje compartido. Bajo la superficie no existen aduanas: el agua circula, conecta Galicia y Portugal y devuelve a la Eurociudad Chaves-Verín una pregunta decisiva para su futuro: cómo transformar un legado centenario en una oportunidad sostenible de desarrollo.

Nota editorial: las propiedades e indicaciones terapéuticas mencionadas proceden de la documentación aportada por el autor y de los usos tradicionales de los manantiales. No sustituyen el diagnóstico ni las recomendaciones de profesionales sanitarios.