Empujar el Año

Un Atlas cotidiano sostiene un mundo agrietado por guerras y dolores, mientras la paz —frágil pero persistente— planea como una paloma sobre el esfuerzo diario de seguir adelante.
«La paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence. La paz tiene el aliento de lo eterno”. A cada uno toca sembrarla en la  escalera vecinal, en la ciudad, reclamando justicia y escuchando al cuñado.

1º ene 2026

 …y sostener el Mundo. Es un reto que llega a ser homérico alguna mañana parda. Empujamos el día tartaleando porque lo hacemos con la guerra de Sudán, con la de Ucrania, con los desamores del sobrino, con la recuperación improbable del pariente enfermo. Cada día tiene su afán, los más liviano y municipal: lavarse la cara, ponerse a las diez ante el ordenador y replicar insípidos ¡buenos días! de los grupos de whatsApp. Así empujamos el día 9 millones de pensionistas, y unos 220 nuevos jubilados a diario. Pero es más agrio el de otros millones no tienen pensión ni extra de diciembre. Bastantes amanecen un arma en la mano y un frío de chuparse los dedos en las siete guerras abiertas.

León XIV invocó la paz el día de Navidad y nosotros con él. Aunque no todos; algunos la anuncian solamente para después de que hayan eliminado a sus adversarios. El 1º de enero es la Jornada Mundial de la Paz y papa León ha publicado para ese día el Mensaje número 59:”se observa un «contraste entre las tinieblas y la luz. Ver la luz y creer en ella es necesario para no hundirse en la oscuridad», «La paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence. La paz tiene el aliento de lo eterno”. A cada uno toca sembrarla en la  escalera vecinal, en la ciudad, reclamando justicia y escuchando al cuñado.

…Y sostener el Mundo. Este amanece cada mañana hecho pedazos y se me ofrece este día para recomponerlo. ‘Es mi pequeña esperanza la que se levanta todas las mañanas’ (Charles Péguy). Y la que trae el reto de sostener el Mundo, en plan titán de pacotilla, el gigantón Atlas con espadas cargadas con mogollón de dolientes. Es retador aunque pesado. Arrimar un dedo al menos, y hacerlo con buen humor.