Por una gobernanza tecnológica que proteja los derechos y libertades del ser humano

“¿Cuál será el destino de la especie humana?: el poder de la humanidad tiene que prevalecer y poner límites para un buen uso de la inteligencia artificial, ingeniería médica y biotecnología, mediante una gobernanza garantista que proteja los derechos y las libertades del ser humano”.

 

En esta nueva era tecnológica la humanidad deberá enfrentarse a problemas diversos y peligros muy serios: degradación ecológica, nuevas pandemias, superpoblación, conflictos bélicos, guerra nuclear, etc. Puestos a pensar en cuál será el destino de la especie humana y el futuro de la humanidad; en ese escenario hipotético, influirán decisivamente la inteligencia artificial (IA), la ingeniería médica y la biotecnología, que podrían transformar la sociedad.

            Si bien es cierto que la IA nos puede ayudar a resolver algunos problemas que tiene la sociedad actual (crisis ecológica, ahorro de electricidad, descubrir nuevos medicamentos, etc.), no es menos cierto que también puede convertirse en una herramienta peligrosa para la humanidad, ya que nos puede privar de la libertad de poder decidir por nosotros mismos. La IA puede crear cosas por sí misma que antes creaba el ser humano y decidía que hacía con ellas, podría transformar el mundo radicalmente, desde la automatización de puestos de trabajo hasta la posibilidad de modificar genéticamente a los humanos, lo cual puede incurrir en problemas éticos que será necesario regular, de ahí que es preciso tomar decisiones, mientras podamos hacerlo porque, como esperemos, decidirá por nosotros. Por otra parte, el avance de las nuevas tecnologías va a suponer que aumenten las desigualdades sociales, así como otros desafíos globales como las tecnologías de vigilancia y la manipulación de datos, aspectos que pueden afectar a la democracia y a las estructuras políticas tradicionales.

            Es difícil saber cómo será el mundo en el 2050, desconocemos cuál será el mix energético mundial, cuál será la situación política y económica, cómo estará el mercado laboral, etc. Sea como fuere, hay que inculcarles a las nuevas generaciones la importancia de formarse y estar preparados para adaptarse a los cambios a lo largo de la vida. La única certeza que tenemos respecto al futuro es que cada vez se producirán cambios más grandes, más bruscos y más rápidos.

¿Con todos los avances que tenemos a nuestro alcance, estamos dispuestos a aceptar una especie humana mejorada tecnológicamente? Cabe la posibilidad de que la tecnología de modificación genética y el aumento de la IA alteren lo que significa el ser humano, desafiando los principios éticos y morales de siempre; mediante el uso de la ingeniería genética y la tecnología, podríamos estar en el límite de una nueva era de humanos mejorados o posthumanos, por lo que es necesario un marco de regulación global -establecer unos límites que no se puedan traspasar- para que se haga un uso eficiente de la IA y de estas tecnologías por el bien común de la humanidad, que sea aceptado por todos los Estados y que favorezca la seguridad internacional.

Si bien las cuestiones planteadas son meras hipótesis, ante ese posible escenario hay que ser conscientes de que nos enfrentamos a grandes desafíos, no es menos cierto que los seres humanos somos los únicos responsables del mundo que tenemos, está en nuestras manos el poder necesario para cambiarlo, por lo que debemos responsabilizarnos para hacerles frente y ser capaces de construir un mundo nuevo en condiciones de igualdad para todos los habitantes del planeta Tierra, ese tiene que ser el auténtico poder de la humanidad.