El palangre gallego lleva su batalla a Bruselas: la ciencia cuestiona el veto europeo

Departamento de Infografía DL-G.
Un estudio desarrollado durante tres años concluye que el palangre piedra-bola apenas entra en contacto con el fondo marino. Galicia reclama a la Comisión Europea que revise de inmediato las restricciones que afectan a esta flota.

Galicia ha llevado hasta el Parlamento Europeo nuevos argumentos científicos para tratar de revertir las restricciones que pesan sobre el palangre de fondo tradicional. La conselleira del Mar, Marta Villaverde, reclamó a la Comisión Europea que atienda a los resultados del proyecto Ispamer y reconsidere las prohibiciones aplicadas en 87 áreas del Atlántico nororiental.

La petición se sustenta en los resultados finales de Ispamer (2023-2025), un proyecto desarrollado por el Centro Oceanográfico de Vigo del IEO-CSIC junto con la Organización de Productores Pesqueros del Puerto de Burela (OPP-7) y cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA).

Los datos fueron presentados en el Parlamento Europeo en un acto promovido junto a Cepesca y Europêche, con participación de científicos, representantes pesqueros, eurodiputados y la presidenta de la Comisión de Pesca (PECH) de la Eurocámara, Carmen Crespo.

6,36 millones de anzuelos bajo observación

El principal argumento del sector está en los números. El estudio monitorizó durante tres años 6,36 millones de anzuelos y detectó únicamente diez fragmentos de especies vulnerables, lo que representa 0,0016 ejemplares por cada mil anzuelos.

Los resultados también apuntan a una elevada selectividad de la pesquería: el 91,6% de las capturas correspondió a merluza y los descartes se situaron por debajo del 1%.

La investigación pone además el foco en el funcionamiento del denominado palangre piedra-bola. Frente a su consideración genérica como arte de fondo, esta modalidad alterna pesos y flotadores, manteniendo la línea suspendida en la columna de agua a más de 70 metros del lecho marino.

Según los datos presentados, la superficie de contacto físico con el fondo se reduce a 1,87 metros cuadrados por jornada.

El impacto económico llega a los puertos

La controversia no se limita al terreno científico. Las restricciones tienen consecuencias para localidades especialmente dependientes de la pesca de merluza, entre ellas Burela y Celeiro.

Los datos expuestos sitúan en hasta un 31% la caída de las descargas de merluza y en un 39% el descenso de la facturación por barco, unas cifras que refuerzan la preocupación por el efecto económico de las limitaciones sobre la flota y las comunidades portuarias.

Villaverde sostuvo que las decisiones adoptadas por Bruselas partieron de información insuficiente y no tuvieron debidamente en cuenta las características específicas y la selectividad del piedra-bola.

Galicia busca ahora una rectificación europea

Con Ispamer concluido, la Xunta pretende que sus resultados tengan una consecuencia práctica: que la Comisión Europea excluya a esta flota de las prohibiciones que actualmente la afectan.

La investigación también será utilizada como respaldo científico en el recurso de casación que Galicia mantiene junto al Estado ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

El debate entra así en una nueva fase. Ya no se centra únicamente en la reivindicación del sector pesquero, sino en una cuestión que Galicia quiere situar sobre la mesa de Bruselas: si los datos científicos muestran un impacto mínimo sobre los ecosistemas marinos vulnerables, ¿deben mantenerse las mismas restricciones?