Galicia se piensa como viaje: del geoparque al mural, del mar al camino
En FITUR 2026, Galicia no se limitó a mostrar destinos: se contó a sí misma como un territorio que se recorre, se interpreta y se vive. Desde los acantilados del norte hasta las rías del sur, del interior creativo al litoral como gran columna vertebral, la comunidad presentó en Madrid una propuesta coral donde cada zona dialoga con la siguiente y todas comparten un mismo hilo conductor: un turismo con sentido, lejos de la masificación y anclado en la identidad.
No hubo compartimentos estancos. El paisaje se convirtió en relato, el patrimonio en experiencia y la sostenibilidad en lenguaje común.
El norte como origen: geología, paisaje y tiempo lento
El viaje arranca en el norte, donde el Geoparque Cabo Ortegal, reconocido por la Unesco en 2023, se consolida como símbolo de una Galicia que mira a su pasado más profundo para proyectar su futuro. La nueva Guía del Paisaje, estructurada en nueve rutas autoguiadas, propone algo más que itinerarios: invita a leer el territorio, a entender cómo la geología, el mar y las comunidades humanas se entrelazan.
Ese mismo enfoque reaparece más al este, en A Mariña lucense, donde el crecimiento turístico no se mide solo en cifras —más viajeros, más pernoctaciones— sino en la calidad del modelo. Turismo slow, bienestar, refugio climático, Camino Norte: conceptos que conectan directamente con el espíritu del geoparque y refuerzan una idea compartida de norte atlántico como espacio para quedarse, no solo para pasar.
En ambos casos, el paisaje no es fondo, sino protagonista. Y la experiencia se construye desde el respeto, la interpretación y la pausa.
El interior toma la palabra: creatividad, identidad y territorio vivido
Si el norte habla desde la naturaleza, el interior gallego lo hace desde la creatividad aplicada al territorio. El proyecto DesOrdes Xeodestino Mural, presentado por Terras de Ordes, convierte la comarca en un museo al aire libre donde el arte urbano no decora, sino que explica, conecta y dinamiza.
Más de 120 murales repartidos por siete municipios funcionan como puertas de entrada a otros descubrimientos: rutas naturales, patrimonio histórico, gastronomía, fiestas. El visitante llega por el arte y se queda por el conjunto. Es el mismo patrón que se repite en otros puntos de Galicia: una excusa contemporánea para acceder a una identidad profunda.
Esta apuesta enlaza con una estrategia más amplia que recorre toda la comunidad: digitalización, rutas interpretadas, audioguías, experiencias accesibles. Galicia no se presenta como un parque temático, sino como un territorio que se comprende mejor cuanto más se explora.
El Camino como red, el mar como camino
En FITUR, el Camiño de Santiago volvió a ser eje, pero no como postal repetida, sino como red viva y en expansión. Desde las rutas xacobeas tradicionales hasta propuestas híbridas como el Galicia Spa Pilgrimage, que une peregrinación y termalismo, el Camino se reinterpreta para nuevos perfiles de viajero.
Esa lógica de unión alcanza su máxima expresión en el litoral. La Ruta Náutica Rías Baixas – Camiño de Santiago Ría de Muros Noia recupera la memoria de los peregrinos que llegaron por mar y la transforma en una experiencia contemporánea que une navegación, cultura y espiritualidad. El mar deja de ser frontera para convertirse en vía de acceso, enlazando puertos, villas marineras y la llegada final a Santiago.
Y esa idea se amplifica con el gran proyecto vertebrador presentado en FITUR: el Camiño do litoral, un itinerario de más de 1.300 kilómetros desde Ribadeo hasta Tui que conecta A Mariña, Rías Altas, Golfo Ártabro, Bergantiños, Costa da Morte, Rías Baixas y el sur de Galicia. Una columna vertebral que une todos los relatos presentados: naturaleza, cultura, gastronomía, paisaje y comunidad local.
Deporte, bienestar y cielos: una oferta que se diversifica
La Galicia que se mostró en Madrid también es activa. El turismo deportivo y el cicloturismo ganan peso como motores económicos y como formas sostenibles de recorrer el territorio. Fisterra como meta cicloturista europea conecta con el imaginario del fin del mundo y con la experiencia del esfuerzo recompensado por el paisaje.
Al mismo tiempo, el termalismo, el astroturismo, la enogastronomía y los grandes relatos paisajísticos —como la Costa da Morte o Barbanza-Arousa— refuerzan una oferta plural que no compite en volumen, sino en diversidad y profundidad.
Una Galicia que no se vende por partes
Más allá de presentaciones concretas, FITUR dejó una imagen clara: Galicia ya no se promociona como suma de destinos aislados, sino como un territorio coherente, donde el visitante puede trazar su propio viaje enlazando costa e interior, arte y naturaleza, tradición y modernidad.
El mensaje es claro: aquí no se viene solo a ver, sino a entender, sentir y participar. Y ese relato compartido —del geoparque al mural, del puerto al camino, del balneario al sendero costero— es el que sitúa a Galicia en el mapa turístico internacional con una voz propia, reconocible y cada vez más madura.
Porque en FITUR 2026, Galicia no solo estuvo presente: se explicó.