Portugal crece menos, crea empleo más precario y pierde escala empresarial

Departamento de Infografía DL-G.
Los datos difundidos por Business Roundtable Portugal alertan de un problema estructural: el país avanza por debajo de sus competidores, concentra la creación de empleo en salarios mínimos y ve aumentar el peso de las microempresas frente a las grandes compañías.

Portugal afronta un diagnóstico económico más exigente del que aparentaban algunas cifras oficiales. Los datos analizados por Business Roundtable Portugal, a partir de información del INE y del Observatório da Emigração, dibujan una realidad marcada por un crecimiento inferior al de los países competidores, una fuerte creación de empleo en torno al salario mínimo, la pérdida de escala empresarial y una revisión del PIB per cápita al incorporar los nuevos datos demográficos.

La conclusión principal es clara: el problema portugués no parece coyuntural, sino estructural. La economía crece, pero lo hace menos que su entorno; crea empleo, pero mayoritariamente en la franja salarial más baja; aumenta población, pero reparte la riqueza entre más habitantes; y pierde peso en grandes empresas, lo que limita la productividad, los salarios y la capacidad fiscal del país.

Portugal crece por debajo de sus competidores

Uno de los indicadores más llamativos es el crecimiento acumulado del PIB real desde el año 2000. Según los datos presentados, Portugal ha crecido un 23%, una cifra sensiblemente inferior a la de España, que alcanza el 43%, y también por debajo de la media de la Unión Europea, situada en el 39%.

La comparación es todavía más clara cuando se toma como referencia a los países competidores, cuyo crecimiento acumulado llega al 64%. Es decir, mientras Portugal avanza, otros lo hacen a una velocidad muy superior.

El mensaje que acompaña a esta lectura es contundente: cuando los competidores crecen casi el doble, el problema no puede explicarse solo por factores puntuales o por dificultades temporales. Se trataría de una cuestión de fondo relacionada con el modelo económico, la productividad, la inversión, la escala empresarial y la capacidad de generar valor añadido.

Empleo creado, pero con bajos salarios

Otra de las señales de alerta se encuentra en la composición del empleo creado en los últimos 20 años. Según las gráficas, el 93% de los puestos de trabajo generados en ese período se crearon al nivel del Salario Mínimo Nacional. Solo un 7% quedó por encima de ese umbral.

Este dato plantea una cuestión central para el debate económico portugués: no basta con crear empleo si la mayor parte de los nuevos puestos se sitúan en niveles salariales bajos. La creación de trabajo, en este caso, no se traduce necesariamente en movilidad social ni en una mejora sustancial del poder adquisitivo.

La interpretación de Business Roundtable Portugal es que esta dinámica refleja una “compresión salarial”: un mercado laboral donde el empleo aumenta, pero donde los salarios tienden a concentrarse en la base, reduciendo los incentivos para la cualificación, la productividad y la progresión profesional.

Menos grandes empresas y más microempresas

La pérdida de escala empresarial es otro de los grandes puntos del análisis. Los datos señalan una caída del 41% del empleo en grandes empresas y, al mismo tiempo, un aumento del 47% del empleo en microempresas.

La diferencia salarial asociada a esta estructura también es significativa. Mientras el salario medio en grandes empresas se sitúa en torno a los 1.700 euros, en las microempresas ronda los 1.050 euros. Esto implica que el trasvase de empleo hacia unidades empresariales más pequeñas puede tener consecuencias directas sobre los ingresos de los trabajadores, la productividad y la recaudación fiscal.

Las microempresas cumplen un papel importante en el tejido económico, pero una economía excesivamente fragmentada tiene más dificultades para invertir, internacionalizarse, innovar, formar trabajadores y competir en mercados globales. Sin escala, hay menos productividad; con menos productividad, los salarios tienden a crecer menos; y con menores salarios y beneficios, también se reduce la capacidad fiscal del Estado.

Los nuevos datos del INE cambian el diagnóstico

El ajuste demográfico introducido por los nuevos datos del INE añade otra capa al análisis. La población residente de Portugal habría pasado de 10,6 millones en 2021 a 11,4 millones en 2024, lo que supone un aumento de 788.000 personas.

La población extranjera residente también crece con fuerza: de 748.000 personas en 2021 a 1,54 millones en 2024, prácticamente el doble. Paralelamente, los portugueses emigrados en el año pasan de 65.000 a 80.000, un incremento de 15.000 personas, equivalente a un 23%.

Este cambio poblacional tiene una consecuencia económica relevante: si hay más habitantes entre los que repartir la misma riqueza, el PIB per cápita resulta menor de lo que parecía. Según la estimación presentada, el PIB per cápita de Portugal respecto a la media de la Unión Europea pasaría del 82,4% oficial a aproximadamente el 77,8% recalculado.

También se vería afectada la posición del país en el ranking de la UE27. Portugal pasaría del puesto 18 oficial a una posición cercana al puesto 21, según la estimación recalculada.

Más población, pero menor riqueza por habitante

El crecimiento de la población puede ser una oportunidad si se traduce en más actividad, más talento, más productividad y más dinamismo económico. Sin embargo, también puede agravar los desequilibrios si la economía no genera suficiente riqueza, empleo cualificado y capacidad de integración.

El dato clave no es solo que Portugal tenga más población, sino que esa nueva realidad obliga a revisar los indicadores de riqueza por habitante. En términos agregados, el país puede parecer más grande; en términos per cápita, puede estar en una posición más débil.

La frase que resume esta idea es especialmente gráfica: más personas para dividir la misma riqueza. El reto, por tanto, no es únicamente crecer en número de habitantes, sino elevar la productividad y la creación de valor para que ese crecimiento demográfico se traduzca en prosperidad real.

Un modelo económico bajo presión

Tomados en conjunto, los datos apuntan a un modelo económico con varias fragilidades simultáneas. Portugal crece menos que sus competidores, crea empleo concentrado en salarios bajos, pierde peso en grandes empresas, aumenta el empleo en microempresas y ve cómo los nuevos datos de población reducen su riqueza relativa por habitante.

El diagnóstico plantea un desafío de política económica de largo alcance. Para converger con Europa, Portugal necesita reforzar la productividad, ganar escala empresarial, atraer inversión, mejorar salarios, retener talento y generar empleo de mayor valor añadido.

La cuestión no es solo cuánto crece la economía, sino cómo crece. Si el crecimiento se apoya en empresas pequeñas, baja productividad y salarios mínimos, la convergencia con los países más avanzados será limitada. Si, por el contrario, el país consigue impulsar empresas con mayor dimensión, capacidad exportadora, innovación y mejores remuneraciones, podrá transformar el crecimiento en bienestar.

La advertencia de fondo

Las gráficas de Business Roundtable Portugal funcionan como una llamada de atención. El país no está parado, pero avanza con menos fuerza que sus competidores. No falta empleo, pero sí empleo mejor remunerado. No falta tejido empresarial, pero sí más escala. No falta población, pero sí más riqueza por habitante.

El reto portugués pasa por superar una economía de baja productividad y salarios comprimidos para construir un modelo capaz de competir mejor, pagar mejor y sostener mejor sus servicios públicos.

La conclusión es clara: Portugal necesita crecer más, pero sobre todo necesita crecer mejor.