Los nómadas digitales impulsan la economía local y redefinen el modelo urbano en España, según CB Asesoría

Una joven consulta su teléfono móvil frente a la Sagrada Familia de Barcelona, una de las ciudades españolas que concentra un creciente número de nómadas digitales en 2026.
El auge de los nómadas digitales en España reabre el debate sobre vivienda y economía, aunque expertos defienden su impacto positivo en el comercio local y la recaudación fiscal.

El crecimiento del nomadismo digital en España durante el primer cuatrimestre de 2026 está transformando el debate sobre vivienda, economía y desarrollo urbano. Mientras ciudades como Madrid, Barcelona, Málaga y Valencia afrontan una creciente presión inmobiliaria y un intenso debate sobre la turistificación, un análisis elaborado por CB Asesoría sostiene que los nómadas digitales no son responsables directos de esta problemática, sino actores estratégicos que generan un importante impacto económico positivo en el país.

Según datos recientes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, las autorizaciones de residencia para teletrabajadores internacionales aumentaron un 18 % respecto al año anterior. Este crecimiento se produce en el marco de la Ley de Startups, que facilita la llegada de profesionales extranjeros que trabajan en remoto y tributan en España bajo regímenes fiscales específicos.

CB Asesoría, firma especializada en la gestión de visados y expedientes para nómadas digitales, destaca un cambio estructural en el perfil de estos residentes. Lejos del comportamiento asociado al turismo tradicional, estos profesionales presentan un gasto elevado y sostenido en servicios de proximidad y consumo cotidiano.

“No estamos ante un visitante que busca la foto rápida o el consumo masivo; estamos ante un residente con un poder adquisitivo alto que elige el comercio de barrio como base de su estilo de vida”, afirma Camila Bruckschen, directora general de CB Asesoría.

La experta señala que muchos de estos profesionales buscan integrarse en la vida local, contribuyendo al sostenimiento del pequeño comercio mediante un consumo recurrente en establecimientos de proximidad como gimnasios, librerías o mercados tradicionales.

El informe también pone el foco en la contribución fiscal de este colectivo. Según los datos manejados por la firma, el nómada digital medio gestionado por CB Asesoría en 2026 supera los 55.000 euros de ingresos anuales, situándose en tramos impositivos relevantes para las arcas públicas españolas. Además, sus ingresos proceden de empresas extranjeras, por lo que no compiten directamente con el empleo local.

“Existe la percepción errónea de que el nómada digital opera en una zona gris fiscal. La realidad es que, para obtener y mantener la autorización de residencia, deben cumplir con requisitos de seguridad social y Hacienda extremadamente estrictos”, explica Bruckschen.

Más allá de las grandes capitales, CB Asesoría detecta un interés creciente por destinos situados en provincias del interior y en zonas como Alicante o Almería. Este fenómeno podría convertirse en una herramienta para combatir la despoblación en determinadas áreas de la denominada “España vaciada”, gracias a la llegada de profesionales con capacidad económica y conocimiento internacional.

Para la compañía, el verdadero desafío no pasa por limitar la llegada de nómadas digitales, sino por diseñar políticas urbanas capaces de equilibrar el crecimiento económico con el acceso a la vivienda y la cohesión social.

“El nómada digital de 2026 es un aliado de España que quiere liderar la economía digital en Europa”, concluye la directora de CB Asesoría. “El reto es equilibrar su llegada con el bienestar social, pero sin perder de vista que su presencia representa una de las mayores fuentes de inversión extranjera directa invisible que reciben nuestras ciudades”.