Ana Ulloa, presidenta de AECO: “Las mujeres empresarias todavía tenemos que demostrar un poco más que los hombres para que nos den nuestro lugar”
La igualdad efectiva entre hombres y mujeres sigue teniendo importantes asignaturas pendientes, especialmente en el mundo empresarial. Aunque cada vez son más las mujeres que emprenden, dirigen empresas o acceden a puestos de responsabilidad, la representación femenina en órganos de decisión continúa siendo insuficiente. Esta realidad quedó patente durante la celebración del ‘Proyecto 0’, una cumbre de reflexión y participación centrada en la igualdad, la diversidad y el respeto como herramientas para construir una sociedad libre de violencia de género.
La presidenta de la Asociación de Empresarias de La Coruña (AECO), Ana Ulloa, califica el encuentro como una experiencia “muy enriquecedora” por la diversidad de perfiles que participaron. Empresarias, directivas, trabajadoras por cuenta ajena, representantes universitarias, instituciones y entidades sociales compartieron experiencias y reflexiones en una jornada que permitió abordar la situación actual de las mujeres desde múltiples perspectivas.
“Fue una mezcla increíble”, resume Ulloa, quien destaca especialmente la intervención de la experta Maribel Martínez, a quien ya conocía por su participación años atrás en actividades de la Fundación Paideia impulsadas por Rosalía Mera y Sandra Ortega.
Para la presidenta de AECO, el objetivo de la asociación sigue siendo tan necesario como cuando fue creada: lograr que empresarias, directivas y ejecutivas alcancen una representación equilibrada en todos los ámbitos de la vida económica y social.
“Normalmente las fotos que publican los medios son muy en azul marino y gris”, afirma con ironía al referirse a la escasa presencia femenina en las imágenes que reflejan reuniones empresariales o institucionales. “Falta visibilidad de las mujeres empresarias. Las hay geniales y parece que aún tenemos que demostrar un poquito más que los hombres para que nos den nuestro lugar”.
Como ejemplo de esa lucha por abrir caminos, Ulloa recuerda la presencia en la cumbre de Rosa Otero, fundadora de AECO y una de las pioneras del empresariado femenino gallego.
“En una época en la que una mujer no podía firmar nada sin el permiso de su marido, su padre o su hermano, ella creó una asociación empresarial. Es farmacéutica, madre de familia numerosa y un referente para las generaciones actuales y futuras”, destaca.
La presidenta de AECO también reivindica el reciente reconocimiento de Rosa Otero como hija predilecta de A Coruña. “Parece que Rosa ha tenido que validar muchísimos más méritos que algunas de las personas que recibieron ese reconocimiento anteriormente”, señala.
Durante la jornada participaron, entre otras expertas, la fiscala delegada de Violencia sobre la Mujer en Galicia, María Elena Steinger Doallo, y la abogada especialista en igualdad y derechos digitales Verónica Pérez Outumuro. Sus intervenciones permitieron poner cifras y contexto a la realidad de la violencia de género en España y Galicia.
“Nos aportaron datos actualizados y un punto de realidad muy necesario”, afirma Ulloa.
La conciliación, la gran barrera
Si hay un problema que, a juicio de la empresaria coruñesa, sigue frenando el avance de las mujeres es la conciliación.
“La carga del cuidado de los hijos y de las personas mayores continúa recayendo en mayor medida sobre las mujeres. En esto la tradición pesa mucho para que el hombre se implique. Es un problema educacional”, sostiene.
A pesar de los avances logrados en las últimas décadas, considera que el reparto de responsabilidades familiares sigue siendo desigual y condiciona las oportunidades profesionales de muchas mujeres.
Por ello, insiste en que la independencia económica es un elemento fundamental para alcanzar la verdadera libertad.
“La independencia económica es lo que nos da libertad tanto a hombres como a mujeres. Lo que ocurre es que los hombres nos llevan un poquito de camino andado porque la tradición todavía pesa mucho”, explica.
A su juicio, el gran objetivo debe ser que cada vez más mujeres dispongan de la capacidad económica suficiente para tomar decisiones libremente sobre su vida personal y profesional.
Mujeres emprendedoras: prudencia y resistencia
Ulloa destaca además el buen momento que atraviesa el emprendimiento femenino en Galicia y en A Coruña, donde el porcentaje de mujeres emprendedoras supera al de los hombres.
Sin embargo, observa diferencias en la forma de emprender.
“Las mujeres solemos ser más precavidas. No empezamos con grandes inversiones o infraestructuras. Vamos creciendo poco a poco, muchas veces con microcréditos o ayuda familiar. En general somos más hormiguitas”, explica.
Esa prudencia, asegura, se traduce en una mayor supervivencia de los proyectos empresariales liderados por mujeres.
“Hay menos fracaso en los dos primeros años de vida de los emprendimientos femeninos”, afirma.
Que la inteligencia artificial no amplíe la brecha
Otro de los ámbitos que preocupa a la presidenta de AECO es el desarrollo de la inteligencia artificial. La asociación trabaja activamente en formación e innovación para evitar que las mujeres queden al margen de la transformación tecnológica.
“Cualquier inteligencia artificial tiene sesgo de género porque ha sido entrenada con información histórica donde predominan los hombres en prácticamente todas las profesiones y ámbitos”, advierte.
Por ello anima a las mujeres a familiarizarse con estas herramientas y utilizarlas de forma habitual.
“Cuantas más mujeres las utilicemos, más contribuiremos a minimizar ese sesgo”, sostiene.
Recuperar la fuerza del asociacionismo
En una sociedad cada vez más individualista, el asociacionismo también afronta nuevos desafíos. Ulloa reconoce que a las mujeres les cuesta más implicarse en organizaciones empresariales debido a la suma de responsabilidades laborales y familiares.
No obstante, percibe una evolución positiva gracias a una mayor corresponsabilidad masculina.
“Muchos hombres tienen interiorizado que deben compartir el cuidado de los hijos, de las personas mayores y las tareas del hogar. Esto tiene que ser compartido. Es corresponsabilidad”, afirma.
La educación, añade, juega un papel determinante para consolidar estos cambios.
“Niños y niñas deben crecer con los mismos valores, aprendiendo a colaborar, compartir y ayudarse mutuamente. Solo así una sociedad puede desarrollar el cien por cien de su talento”.
Pasión, formación y aprendizaje continuo
Pensando en las jóvenes que desean emprender o asumir responsabilidades directivas, Ana Ulloa lanza un mensaje basado en su propia experiencia.
“Hay que tener mucha pasión, mucha voluntad y prepararse constantemente. La formación continua es imprescindible porque todo avanza muy rápido”, concluye.
Una recomendación que extiende también a sus propias hijas y a todas aquellas mujeres que quieran abrirse camino en el mundo empresarial sin renunciar a sus proyectos ni a su libertad.