La Xunta planta cara a Madrid y Bruselas para exigir un Corredor Atlántico “real” para Galicia
La Xunta de Galicia elevó este lunes ante Europa sus principales reivindicaciones para el desarrollo del Corredor Atlántico, en una reunión celebrada con el coordinador europeo de esta red estratégica, François Bausch. El encuentro contó con la participación del conselleiro de Presidencia, Xustiza e Deportes, Diego Calvo; la conselleira de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, María Martínez Allegue; y la conselleira do Mar, Marta Villaverde.
El Gobierno gallego trasladó a Bausch la necesidad urgente de conocer el estado real de las obras y proyectos vinculados al Corredor Atlántico, así como disponer de un plan director detallado que incluya inversiones, calendarios y coordinación con Portugal. La Xunta agradeció además la disposición del responsable europeo para mantener esta reunión, una petición que Galicia había realizado en anteriores visitas institucionales a Bruselas.
Diego Calvo insistió en que la información facilitada hasta ahora por el Gobierno central “es incompleta” y denunció que Galicia desconoce si las actuaciones previstas por el Ejecutivo estatal solucionarán realmente los problemas estructurales de la red ferroviaria gallega o si únicamente servirán para aplicar “medidas parciales”.
Para la Xunta, el desarrollo del Corredor Atlántico es “una prioridad absoluta” por su impacto sobre la competitividad económica, la logística y las relaciones con Portugal. En este sentido, reclamó una integración plena de Galicia en esta red europea, incluyendo la conexión hasta Ferrol por el norte y hasta la frontera portuguesa por el sur.
Uno de los principales puntos de fricción sigue siendo la conexión de alta velocidad entre Vigo y Oporto. El Ejecutivo gallego alertó de que los retrasos acumulados por el Ministerio de Transportes en el proyecto de la salida sur de Vigo podrían aplazar la finalización de la infraestructura más allá de 2038. A ello habría que sumar todavía la construcción del tramo entre O Porriño y la frontera portuguesa y la negociación de un nuevo puente internacional.
La Xunta también reclamó avances en la conexión ferroviaria entre Galicia y Madrid, especialmente mediante la finalización de la doble vía y la ejecución de la variante de Ourense, considerada clave para evitar futuros problemas de saturación. En el caso de Lugo, el Gobierno gallego exigió la ejecución de las variantes de Os Peares-Canabal y Rubián para mejorar los tiempos de viaje.
Otro de los asuntos abordados fue la adaptación de la red ferroviaria gallega al ancho estándar europeo. Según recordó la Xunta, más del 80% de las vías gallegas siguen utilizando ancho ibérico, una situación que limita la interoperabilidad ferroviaria con Europa. El Ejecutivo autonómico apuesta por comenzar la transición en el tramo Santiago-Ourense y extenderla posteriormente al conjunto del Eje Atlántico.
En materia de mercancías, Galicia defendió ante Europa el papel estratégico de los puertos de Vigo y Ferrol, reclamando que ambos sean considerados nodales dentro de la red europea, al mismo nivel que el Puerto Exterior de A Coruña. Actualmente, Vigo y Ferrol permanecen integrados únicamente en la Red Global con horizonte 2050.
La Xunta propuso además reforzar dos grandes ejes ferroviarios de mercancías: uno en el norte, conectando A Coruña, Ferrol, Betanzos, Lugo y Monforte; y otro en el sur, utilizando la línea del Miño entre Vigo, Guillarei y Ourense. Asimismo, planteó situar una futura terminal de mercancías cerca de Betanzos para dar servicio conjunto a los puertos de A Coruña y Ferrol.
El Gobierno gallego concluyó defendiendo que estas infraestructuras son fundamentales para la cohesión territorial y para evitar que las empresas gallegas pierdan competitividad respecto a otros territorios europeos.