Las obras de conservación en la iglesia, claustro y áreas de visita pública en el monfortino Colegio del Cardenal suponen una inversión de 420.000 euros

El Colegio de Nosa Señora da Antiga, también conocido, entre otras denominaciones, como Colegio del Cardenal o Colegio de la Compañía es uno de los exponentes más significativos de la arquitectura del clasicismo herreriano en Galicia. CEDIDA POR TURISMO DE GALICIA/GIVEN UP BY TURISMO DE GALICIA

La Xunta de Galicia acaba de licitar hoy con una inversión próxima a los 420.000 euros las obras de conservación en la iglesia, claustro y áreas de visita pública en el Colegio del Cardenal para solucionar las afecciones que sufre el inmueble, entre ellas solucionar las grietas provocadas en la iglesia por el célebre terremoto de Lisboa de 1755, que aunque no comprometen a la estabilidad de las bóvedas es preciso corregir. Las actuaciones se extenderán por un plazo máximo de seis meses y resolverán los principales problemas de conservación de este monumento que está en proceso de ser declarado bien de interés cultural.

Para poder desarrollar los trabajos necesarios la Consellería de Cultura y Turismo y la fundación Colegio de Nosa Señora da Antiga firmaron el pasado mes de junio un convenio para la puesta a disposición de la Administración autonómica de este espacio monumental lugués. Esta actuación resolverá los principales problemas de seguridad de uso y funcionamiento del edificio, acometiendo obras de conservación que eviten un mayor deterioro del bien.

El inmueble muestra de una forma tan clara y convincente las reglas compositivas, formales y decorativas de este estilo que supuso, en diversas ocasiones, a su adscripción errónea al propio Juan de Herrera.

CEDIDA POR TURISMO DE GALICIA/GIVEN UP BY TURISMO DE GALICIA

Esta obra forma parte de una línea de trabajo de la Xunta de Galicia con vistas a reforzar la Candidatura del Paisaje cultural de la Ribeira Sacra a Patrimonio Universal, a un año vista de su presentación, estudio y debate en el seno de la 45ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

RESTAURACIÓN

Entre las actuaciones previstas se encuentra el sellado de la grieta del muro del presbiterio y el relevo de la cubierta de teja de la zona del presbiterio. Además, se corregirán las afecciones detectadas, acometiendo la consolidación de la bóveda del presbiterio, con una actuación consistente en la reubicación de varias duelas descolgadas próximas al retablo mayor, la reparación de grietas y la puesta en carga de la bóveda.

Finalmente, se restaurará y se pondrá en valor el pasadizo existente tras el presbiterio con una actuación específica en todos sus elementos constructivos, apertura de huecos y ejecución de una escalera exterior de evacuación de incendios; se aplicará un tratamiento de desinsectación del pavimento y de los elementos muebles de la iglesia, y se efectuarán pequeñas actuaciones en las carpinterías del tambor de la cúpula para evitar la entrada de agua más importante.

Esto permitirá evitar las filtraciones que se están produciendo en la cubierta del presbiterio y que están degradando la estructura de la bóveda; arreglar y recuperar el pasadizo que comunica las dos alas en la planta baja, que se reformó por última vez en el año 1835; revertir la entrada de agua a través de las carpinterías del tambor en la cúpula, y detener los ataques xilófagos en el interior de la iglesia que está afectando tanto al pavimento como a diferentes elementos muebles.

SINGULARIDAD

La construcción del Colegio de Nosa Señora da Antiga se comenzó a finales del siglo XVI por iniciativa del cardenal de Sevilla don Rodrigo de Castro, para que, regentado por la Compañía de Xesús, sirviera para la educación de la comarca y de toda Galicia. Los biógrafos del Cardenal lo describen como un humanista exquisito, amante del arte y mecenas de la cultura que en un momento de su madurez decide crear una institución filantrópica en la ciudad de su infancia, Monforte, y donarle su colección de obras de arte y biblioteca.

El objetivo es solucionar las afecciones que sufre el inmueble, entre ellas solucionar las grietas provocadas en la iglesia Nosa Señora da Antiga por el célebre terremoto de Lisboa de 1755, que aunque no comprometen a la estabilidad de las bóvedas es preciso corregir.

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El Colegio de Nosa Señora da Antiga, también conocido, entre otras denominaciones, como Colegio del Cardenal o Colegio de la Compañía es uno de los exponentes más significativos de la arquitectura del clasicismo herreriano en Galicia. El inmueble muestra de una forma tan clara y convincente las reglas compositivas, formales y decorativas de este estilo que supuso, en diversas ocasiones, a su adscripción errónea al propio Juan de Herrera.

Entre los espacios singulares, además de la excepcional fachada que preside el Campo de la Compañía, debe citarse la iglesia y sus retablos, así como la cúpula que cubre el crucero, la escalera monumental y sus claustros. En la misma línea, hace falta destacar también la importancia y valor cultural de su museo y el rico patrimonio mueble singular que alberga, en el que se pueden encontrar obras de artistas como El Greco, Andrea del Sarto o Francisco Pacheco, o documentos y patrimonio bibliográfico de los siglos XV y XVI relacionados con los mecenas del colegio, la Casa de Lemos y, posteriormente, la de Alba.

HISTORIA CONSTRUCTIVA

En 1586 comenzó las conversaciones para la creación del colegio con los Jesuitas, con los que mantenía muy buena relación y cinco años después encargó la compra de los terrenos y al año siguiente las obras salieron la subasta. Las obras del colegio comenzaron en 1593 con el proyecto que redactaron Andrés Ruiz, un jesuita de la escuela de Valladolid, y Vermondo Resta, el arquitecto del cardenal en Sevilla.

El inmueble estuvo a lo largo de su historia relacionado con la función educativa, si bien pasó por épocas de mayor o menor esplendor. Incluso por etapas de decadencia relacionadas con los daños consecuencia del terremoto de Lisboa (1755), con la expulsión de los Jesuitas (1767), los saqueos de las tropas francesas (1809) o un incendio en 1824.

Ya en manos de los padres Escolapios, que se hacen cargo del colegio en el año 1873, el edificio pudo finalizarse en el primero cuarto del siglo XX gracias al reconocimiento del valor y posterior venta de uno de los cuadros que constituyen la singular colección pictórica y de obras de arte del Colegio. El cuadro, obra del pintor flamenco Hugo van der Goes, se vendió al gobierno alemán por una importante suma económica que permitió finalizar las obras entre 1919 y 1930 con el apoyo y supervisión de la Casa de Alba.