“Las epidemias no están hechas a nuestra medida, por lo tanto las consideramos como un mal sueño del que esperamos despertar", dijo Julián Barrio

Don Felipe y Doña Letizia observan la imagen del Apóstol Santiago en el acceso a San Martiño Pinario. © Casa de S.M. el Rey

“¡Muchas gracias, Majestades, por presentar personalmente la Ofrenda al Apóstol Santiago y estar con nosotros y entre nosotros!”. Así iniciaba hoy su homilía el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, en la Solemnidad del Apóstol. Ante el Rey Felipe VI, quien había presentado la Ofrenda, el arzobispo compostelano recordó que, en la pandemia del Covid-19, “Sus Majestades han compartido las angustias, sufrimientos y preocupaciones de nuestro pueblo. Sinceramente se lo  agradecemos”. La ceremonia se desarrolló en la Iglesia de San Martín Pinario. Monseñor Barrio rezó por los fallecidos en la pandemia, sin olvidar a las víctimas del accidente del Alvia hace siete años. Además, señaló que “la Iglesia preserva lo humano en el hombre” y resaltó el valor de la fe en la construcción social, indicando que “arrancar las raíces de nuestro origen nos lleva a la pérdida del sentido ético y religioso, diluyendo la dimensión  transcendente”. Pidió al Apóstol que intercediera “polos nosos gobernantes para que saiban encontrar, en diálogo sereno e respectuoso coa verdade, solucións aos auténticos problemas que nos preocupan, e por todas aquelas persoas que están ofrecendo os seus mellores esforzos para responder ás esixencias dos demáis”.

La Solemnidad del Apóstol Santiago se celebró hoy, por segundo año consecutivo, en la Iglesia de San Martín Pinario, debido a las obras en la Catedral. En la Eucaristía concelebraron todos los obispos de Galicia. La Ofrenda Nacional fue realizada por el Rey Felipe VI, a quien acompañaba la reina Leticia. Para ellos tuvo palabras de agradecimiento el arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio, tanto por su presencia en Compostela como por su cercanía a la gente en los duros meses de la pandemia del Covid19: “¡Muchas gracias, Majestades, por presentar personalmente la Ofrenda al Apóstol Santiago y estar con nosotros y entre nosotros! Ha causado mucha incertidumbre la pandemia del Covid19 que nos está afectando en este tiempo en el que Sus Majestades han compartido las angustias, sufrimientos y preocupaciones de nuestro pueblo. Sinceramente se lo  agradecemos”, indicó.

Monseñor Barrio explicó que “las epidemias no están hechas a nuestra medida, por lo tanto las consideramos como un mal sueño del que esperamos despertar. Siempre nos sorprenden, generando en nuestra convivencia diaria la duda y el miedo, y  haciéndonos salir de la burbuja en que parecía que todo lo teníamos controlado, para caer en la cuenta de lo esencial de la vida y de la urgencia de ayudarnos mutuamente”

Y comentó que en estos meses “hemos sentido la necesidad de la ternura humana, de acompañar y sentirse acompañado, dirigiendo la mirada al entorno y al cielo pidiendo la ayuda también del apóstol Santiago, nuestro Patrono, para superar esta pandemia y librarnos de otra no menos hiriente en la condición humana como es una vida sin sentido, sin esperanza y sin amor.  En medio de todo el Señor nos ha recordado que está con nosotros, y que tal vez nuestra fe es poca”.

SUPERAR LA CRISIS

En alusión al momento que se está viviendo, el arzobispo compostelano manifestó que “la unidad en la colaboración, la reconciliación ante el enfrentamiento, la libertad, el respeto a los derechos y la responsabilidad ante los deberes, la inquebrantable defensa de la dignidad humana, la solidaridad y la cultura del cuidado común son logros a los que no podemos renunciar y que nos ayudarán a superar la crisis humanitaria”. Monseñor Barrio defendió el papel de la fe en la sociedad y aseguró que “arrancar las raíces de nuestro origen nos lleva a la pérdida del sentido ético y religioso, diluyendo la dimensión  transcendente”.

Don Felipe y Doña Letizia observan la imagen del Apóstol Santiago en el acceso a San Martiño Pinario. © Casa de S.M. el Rey

“La Iglesia preserva lo humano en el hombre. ¡Seamos valientes en nuestra propia debilidad! El Señor nos dice que él ha venido a servir y no a ser servido y que el que quiera ser el primero que sea el último. El individualismo favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, generando violencia, injusticia y opresión”, dijo el arzobispo, añadiendo que  no se puede tirar por “la borda como un fardo anticuado nuestra tradición. Al compartir esta reflexión no pretendo hacerme dueño de vuestras conciencias sino colaborar en vuestra alegría para gloria de Dios”.

PEDIR POR LOS GOBERNANTES

Por último, monseñor Barrio encomendó a la intercesión del Apóstol “todos os pobos de España para que constrúan unha sociedade polo camiño da esperanza. Amigo do Señor, lembro con memoria agarimosa ás persoas que morreron pola pandemia do coronavirus o por calquera outra causa. Non esquecemos as que morreron fai sete anos nas vísperas da túa festa polo accidente ferroviario, confiando que todas gocen xa da felicidade eterna. Intercede polos nosos gobernantes para que saiban encontrar, en diálogo sereno e respectuoso coa verdade, solucións aos auténticos problemas que nos preocupan, e por todas aquelas persoas que están ofrecendo os seus mellores esforzos para responder ás esixencias dos demáis”, pidiendo también por los propios Reyes y la Familia Real.

FELIPE VI

Don Felipe quiso destacar que " ... Hacemos esta ofrenda en representación de un pueblo que ha realizado grandes gestas, grandes aportaciones al mundo, y que, al mismo tiempo, ha sabido superar las adversidades que el destino le ha deparado.", e hizo mención especial al momento actual ya que "..., Ahora, además de mantenernos diligentes y prudentes ante el virus, debemos afrontar las consecuencias sociales y económicas de la pandemia, que requieren una unidad profunda en torno a nuestros valores compartidos y un compromiso firme con la búsqueda del bien común."; recalcó la vocación y el deber de la Corona como "... punto de encuentro que permita recorrer unidos y en libertad el Camino por el que discurre nuestra historia".

Su Majestad el Rey apeló al conjunto de los españoles "... llamados a un esfuerzo común, similar al que se produjo en otras encrucijadas de nuestra historia. Nada mejor que evocar al Apóstol Santiago para entender esa necesidad, dado que su memoria logró que una tierra considerada el fin del mundo se convirtiera en el principio de la unidad de España y de Europa."

"La gesta Jacobea" en palabras de Don Felipe "... nos enseña que son las ideas de fraternidad y unidad las que mejor germinan en el espíritu de los pueblos, moviéndolos hacia grandes logros. Hoy ese logro consiste en ser capaces de aminorar el impacto de la crisis, sin merma de la solidaridad entre personas y territorios que los españoles consagramos en nuestra Constitución."