Juan Vicente Boo, autor de León XIV: El Papa de la Nueva Era: «El Papa León no es tecnófobo sino tecnófilo»

Juan Vicente Boo, periodista y ex corresponsal en el Vaticano durante más de dos décadas, posa con su último libro, León XIV: El Papa de la Nueva Era, en el que analiza las claves del pontificado del sucesor de Francisco.
El veterano periodista y ex corresponsal en el Vaticano Juan Vicente Boo analiza en esta entrevista las claves del pontificado de León XIV, un Papa al que define como «el referente moral del planeta» en un tiempo marcado por la inteligencia artificial, la polarización y la crisis de las instituciones. Autor de León XIV: El Papa de la Nueva Era, sostiene que la gran apuesta del Pontífice pasa por defender la dignidad humana frente a los desafíos tecnológicos y reforzar la unidad dentro y fuera de la Iglesia.

Juan Vicente Boo confiesa que le «fascina la personalidad, el mensaje y los proyectos del papa León XIV». Aunque todavía no existe la perspectiva que otorgan los años de pontificado, el periodista, que fue corresponsal en el Vaticano durante más de dos décadas, asegura que no dudó en escribir sobre el nuevo Pontífice apenas unos meses después de su elección.

«Era todo tan lineal que se veía perfectamente hacia dónde iba, cuál era la esencia y el núcleo de su mensaje. Además, ha abordado su pontificado con un proyecto muy maduro que desconocíamos, pero que ya se percibe en sus primeros discursos», explica.

Como ejemplo, señala que León XIV ha desarrollado de forma sistemática un discurso mensual sobre cuestiones como la inteligencia artificial o las redes sociales. «Me di cuenta de que estaba arrancando a toda máquina y con un proyecto clarísimo. No hacía falta esperar mucho más», afirma. Así, su libro precedió incluso a la publicación de la encíclica Magnifica Humanitas.

Juan Vicente Boo durante la entrevista concedida a Diario Luso-Galaico con motivo de la publicación de su libro León XIV: El Papa de la Nueva Era. R. LEDO. 

Para Boo, la «Nueva Era» a la que alude el título de su obra está marcada por una sucesión de crisis que afectan simultáneamente a la humanidad. «Estamos en un momento de crisis, lo que Francisco llamaba la “policrisis”: una crisis económica; una crisis ecológica, que abordó en Laudato si'; una crisis política, con el aumento de las autocracias, los imperialismos y, por tanto, las guerras; una crisis informativa y cognitiva, que León XIV conoce muy bien; una crisis antropológica provocada por la manipulación que ejercen las redes y las inteligencias artificiales sobre personas que no saben cómo reaccionar ante ellas; y una crisis religiosa, vinculada a la politización de la fe, especialmente desde Estados Unidos». En épocas de turbulencia como la actual, añade, «es bastante normal que mucha gente esté desorientada».

El propósito de su libro, explica, es precisamente ayudar a interpretar este contexto. «Es un intento de explicar, desde mi punto de vista de corresponsal veterano, cómo es el mundo y qué es lo que el papa León propone como solución».

Por ello dedica una parte importante de la obra a analizar la revolución digital impulsada por las redes sociales y la inteligencia artificial, así como la respuesta que ofrece León XIV. También aborda la erosión del orden internacional, los crímenes de guerra, los genocidios y las actitudes cada vez más agresivas de algunos líderes mundiales. «Es un trabajo de sistematización sobre dónde estamos y cómo lo ve el Papa», resume.

Un hombre de tres culturas y tres mentalidades

Uno de los aspectos que más le impresionan de Robert Prevost es la riqueza de su personalidad.

«Es un hombre de múltiples facetas que he ido agrupando en tríadas. Como él es matemático, es un pequeño guiño a su primera licenciatura», comenta.

Juan Vicente Boo sostiene un ejemplar de su último libro, dedicado a la figura y los desafíos del pontificado de León XIV. R. LEDO. 

Boo comenzó a fijarse en Prevost cuando era prefecto del Dicasterio para los Obispos. «Me parecía enormemente valioso y sensato, pero nada más. Cuando empecé a investigar su personalidad descubrí que tenía lo mejor de tres culturas: la norteamericana del Midwest de Chicago, más humana y sensata; la latinoamericana de Perú, que te ensancha el corazón cuando trabajas con los pobres o en zonas marcadas por el terrorismo de Sendero Luminoso; y la romana, donde se formó en Derecho Canónico».

A ello añade tres formas de pensar: «La del matemático, la del teólogo y la del jurista». Y también tres perfiles vitales: «El misionero, el viajero universal y el perfecto insider del Vaticano».

Recuerda que, durante sus doce años como prior general de los agustinos, recorrió 46 países y visitó algunos de ellos en numerosas ocasiones. Además, participó en nueve dicasterios de la Curia Romana.

«Eso fue lo que me fascinó. Descubrí una personalidad mucho más rica de lo que parecía a simple vista. Esa combinación explica su enorme capacidad analítica y su forma de gobernar, pausada, serena y reflexiva», concluye.

La inteligencia artificial, «el tema de nuestro tiempo»

Para Boo, el protagonismo de la inteligencia artificial en el pensamiento de León XIV responde a una razón evidente: «Es el tema de nuestro tiempo».

«En toda la historia de la humanidad no encontramos una transición de semejante magnitud. Más que el paso del Paleolítico al Neolítico o que la Revolución Industrial. Esta transformación es infinitamente más poderosa, no solo por sus consecuencias económicas, sino por el impacto que tendrá en la mente humana», afirma.

A su juicio, la principal amenaza reside en la pérdida de autonomía de las personas. «Las adicciones a las redes sociales y a las inteligencias artificiales han capturado ya a una parte muy importante de la población. Es la primera vez que los seres humanos estamos en peligro de perder el concepto de nosotros mismos».

Por eso destaca especialmente Magnifica Humanitas, subtitulada Sobre la custodia de la persona humana en tiempos de inteligencia artificial.

«Uno de los ejes de la encíclica, junto con la urgencia de una alfabetización digital que nos permita utilizar las máquinas como máquinas, es una maravillosa defensa de la persona humana».

Una continuidad inteligente con Francisco

Lejos de ver una ruptura con el pontificado anterior, Boo aprecia una «continuidad inteligente» entre Francisco y León XIV.

«Ha dejado claro que el núcleo de su mensaje es el Concilio Vaticano II. En las audiencias generales está comentando sus grandes documentos. Comenzó con la constitución sobre la Revelación, siguió con Lumen Gentium y ahora está abordando la Constitución sobre la Liturgia».

A ello añade dos referencias fundamentales: la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, que define como el documento programático de Francisco, y la sinodalidad.

«León XIV mantiene una continuidad en todos los temas esenciales, aunque introduce diferencias en algunos aspectos formales».

«Posiblemente pasará a la historia como el Papa de la unidad»

Respecto a la polarización interna en la Iglesia, Boo considera que León XIV dispone de dos herramientas decisivas: «Su experiencia personal y una decisión absoluta de dar prioridad a la unidad».

«Posiblemente pasará a la historia como el Papa de la unidad», afirma.

La clave está incluso en su lema episcopal y pontificio: In Illo Uno, «En Aquel que es Uno, seamos uno».

«León XIV será el Papa de la unidad», sostiene Juan Vicente Boo, autor de León XIV: El Papa de la Nueva Era, durante la entrevista concedida a este periódico. R. LEDO. 

«Hace un esfuerzo increíblemente generoso para escuchar a todos, intentar conciliar posiciones y ayudar a que las personas valoren puntos de vista diferentes. Después, cuando tiene que tomar una decisión, la toma».

Aun así, relativiza la magnitud de las divisiones internas. «La polarización en la Iglesia es menor de lo que parece y, en parte, es un reflejo de la sociedad. Las redes sociales han introducido estilos de discusión ásperos que terminan contaminando también la vida eclesial».

Cómo se elige un Papa

Para entender una elección pontificia, Boo invita a fijarse menos en el cónclave y más en los días previos.

«La clave está en el precónclave. Son cinco, seis o siete días en los que los cardenales hablan entre ellos y definen cuáles son los principales problemas de la Iglesia, qué prioridades existen y qué perfil podría afrontarlas mejor».

Así ocurrió, explica, con Benedicto XVI en 2005 y con Francisco en 2013.

En el caso de León XIV, considera que la elección fue relativamente rápida porque muchos cardenales ya conocían bien a Prevost.

«Este ha sido el cónclave más variado de los dos mil años de historia de la Iglesia. Había cardenales de 71 países, muchos de ellos misioneros. Todos eran conscientes de que vivimos una situación de caos y transición, y muchos sabían que quien mejor entendía estos desafíos era el cardenal Prevost».

Según relata, varios purpurados evitaron mencionar públicamente su nombre para no convertirlo en objetivo de campañas de descrédito.

«Cuando los medios hostiles al Vaticano se dieron cuenta de que podía ser elegido, intentaron desacreditarlo con mentiras absolutas. Pero ya era demasiado tarde».

Una referencia moral global

Boo considera que la figura de León XIV se está «agigantando» en la escena internacional.

«En un mundo tan confuso, dominado por el egoísmo, la agresividad y las vanidades, es prácticamente la única figura que se presenta con humildad y ofrece soluciones inspiradas en la dignidad de la persona humana».

Recuerda además que los papas suelen ser respetados mucho más allá del ámbito católico.

«Cuando llegué a Roma descubrí que eran enormemente apreciados por musulmanes, budistas y creyentes de otras religiones como referencias de buena voluntad».

Por ello sostiene que León XIV se está consolidando como una referencia moral global.

«Su estatura crece también porque algunos políticos le han atacado de forma completamente desquiciada. Mucha gente percibe que lo que propone es exactamente lo que la humanidad necesita en este momento».

«La gran decisión de su pontificado»

Si tuviera que señalar una decisión que marcará el pontificado, Boo no duda.

«La publicación de esta encíclica sobre el tema de nuestro tiempo. Ha cogido el toro por los cuernos».

A su juicio, el impacto de este documento puede ser enorme.

«Cuanto más caso se le haga, mejor les irá a la humanidad, a las personas y a los países. Si no, veremos nuevas catástrofes económicas y políticas».

Recuerda incluso que el propio León XIV explicó a los cardenales, apenas dos días después de su elección, que había escogido su nombre inspirado en León XIII precisamente para afrontar los desafíos derivados de la revolución tecnológica.

«No es optimismo, es esperanza»

Tras más de dos décadas cubriendo la actualidad vaticana, ¿sigue encontrando motivos para sorprenderse?

«Siempre estoy preparado para las sorpresas porque todo es posible. La Iglesia está hecha de personas y, por tanto, puede ocurrir cualquier cosa».

Durante esos años, reconoce, ha visto episodios muy oscuros, pero también ejemplos extraordinarios de generosidad.

«He encontrado una entrega sin límites, especialmente entre misioneras y misioneros».

Por eso rechaza definirse como optimista.

«En el fondo no es optimismo, es esperanza», corrige. «La esperanza no consiste en creer que todo irá bien. La esperanza consiste en saber que, incluso cuando las cosas van mal y surgen dificultades, el final será siempre feliz».