Ángel García Prieto, autor de libros sobre Portugal: “El fado es algo muy emocional, de grupo”

Ángel García Prieto, psiquiatra, escritor y experto en el Fado.
Es médico psiquiatra y un gran seguidor del fado, la expresión más conocida internacionalmente de la música portuguesa. Va recogiendo todo esto en sus libros. Cada año suele publicar uno. Ahora acaba de sacar a la luz ‘Mirador Portugués’. Ángel García Prieto, zamorano con 50 años de vida en Oviedo, Asturias, no deja de sorprenderse en la convivencia con el pueblo portugués.

 

Es un enamorado de Portugal. Cada año pasa sus vacaciones en tierra lusa. Es médico psiquiatra y un gran seguidor del fado, la expresión más conocida internacionalmente de la música portuguesa. Va recogiendo todo esto en sus libros. Cada año suele publicar uno. Ahora acaba de sacar a la luz ‘Mirador Portugués’. Ángel García Prieto, zamorano con 50 años de vida en Oviedo, Asturias, no deja de sorprenderse en la convivencia con el pueblo portugués.

Su relación lusa nació de forma muy natural. Su padre era médico dermatólogo y tenía consulta en su propia casa, en Zamora. Ángel, niño inquieto, andaba por toda la casa y se “entrometía desde muy pequeñito” con los clientes portugueses de la raya que venía para la consulta de su padre. “Quizá esto me ha dado una confraternización con lo portugués de una manera especial”.

En definitiva, a Ángel le gustan Portugal y sus gentes.

En el libro último, ‘Mirador portugués. Señas, imágenes, panoramas y películas del país luso”, que hizo en colaboración con Arturo Antonio Segura Fernández, un geógrafo e historiador especializado en Historia del Arte, exhibe su conocimiento y cariño hacia este pueblo.

“Se me ocurrió reunir en este libro iconos portugueses que son muy gráficos y conocidos por el turista medio. Incluso para aquellos que no han viajado a Portugal. Las cosas que aquí se cuentan son más o menos conocidas…que entran por los ojos”, afirma.

Ángel García Prieto, psiquiatra, escritor y experto en el Fado. 

Desde su Asturias de adopción, este zamorano ya entrado en años, participa en la Asociación de Amigos del Fado de Asturias. Organizan actuaciones durante el año en formato de cena, espectáculo en el teatro, entre otros, invitando a fadistas. Y también se desplazan a Portugal para ver fado.

Para García Prieto, “se percibe que hay mucho fado entre la gente joven. Mucho y bueno. Chicas o chicos jóvenes que cantan muy bien, así como músicos”.

“El fado está pasando un buen momento”. Tuvo un instante cumbre en los años 60 del siglo pasado con Amália Rodrigues. Y tuvo un declive cuando fue perseguido por la República, “pero se dieron cuenta de que no había motivos. Entonces, la propia Amália Rodrigues lo rehabilitó en los años 80, dando comienzo a una nueva etapa. Ha habido momentos cumbres hace unos años”.

 "Hay mucho fado aficionado, llamado ‘badío’. En tascas, la gente canta fado porque le gusta. Hay personas que lo hacen mejor que otras, pero todo es muy auténtico”.

El Covid ha sido otro parón ya que el fado se oye en lugares cerrados, es un cantar natural sin megafonía y atestados de gente, en una casa de fado…

Y apunta una tendencia: “Las o los fadistas que tienen éxito no se contentan con cantar fado y se van a otras cosas que dan más éxito o más dineros…Se da el caso de buenas fadistas que dejan de serlo por abandonar el fado”.

Ángel está de acuerdo en que ser fadista es un estilo de vida. “El fadista es una persona que canta después de una cena…” Y hay mucho fado aficionado, llamado ‘badío’. En tascas, la gente canta fado porque le gusta. Hay personas que lo hacen mejor que otras, pero todo es muy auténtico”.

Ángel García Prieto con el director de DL-G, Roberto Ledo, tras la entrevista. 

Y añade: “Los fadistas portugueses dicen que no se trata de hacerlo bien, de cantar bien, sino de transmitir una serie de emociones, lo que –efectivamente- se consigue. La gente vive el fado mientras el fadista o la fadista canta y suenan las guitarras. Los instrumentos no es que acompañen al fadista sino que las guitarras se comunican con el fadista. Se dice comulgar con el fado”, explica García Prieto. “Es un hacerse todos uno en esa actuación. Y es entonces cuando, se dice, el fado ocurre…Aunque no sea siempre…pero el fado es algo muy emocional, de grupo”.

Las letras del fado, en ocasiones, las menos, solo sirven para la mujer o el hombre porque solo son aplicables a uno.

“Hay algo cuando menos sorprendente”, adelanta García Prieto. “para los españoles el portugués leído es fácil, pero escuchado no es nada fácil. La fonética lusa es muy complicada…Y el español medio no se aclara en absoluto de la letra de lo que canta la fadista o el fadista. Sin embargo, entra en la canción porque hay emoción, aunque no se sepan idiomas. El fado es intuitivo, no racional, cuando no sabes qué dice el que canta…”.

COÍMBRA Y LISBOA

Ángel deja claro que no existe un fado de Oporto. Es el fado de Lisboa. “En Oporto lo que ocurrió es que lo comercializaron enseguida, grabando discos…”.

El fado de Coímbra “es otra cosa bastante distinta. Es una canción de hombres, universitarios, que se ponen unas vestes académicas al estilo de los tunos universitarios…La temática del fado de Coímbra es la de jóvenes varones estudiantes. Tienen un talante más lento…Es quizá más emotivo que el fado de Lisboa, pero las temáticas distintas: la relación hombre-mujer también difiere. La mujer del fado de  Coímbra está subida a un pedestal…La ronda un varón para enamorarla. Un universitario con voz de barítono para que se le oiga en un balcón…La temática es el futuro, la pena de la separación…

En cambio, en el fado de Lisboa la mujer y el hombre están a la misma altura. Y tocan temas variados de la vida, más amplios que los de un estudiante.

Ahora también hay mujeres que empiezan a cantar fado de Coímbra, explica García Prieto.

NOSTALGIA, TRISTEZA

Ángel no cree que el fado sea siempre una canción triste. “Hay fados melancólicos y fados muy alegres, aunque es alto el porcentaje de los fados de saudade. Incluso hay fados de pasacalles, tipo marcha, para bailarlos en la calle. También hay fados humorísticos.

Ángel dedicando su libro 'Mirador portugués' a Diario Luso-Galaico.

García Prieto no quiere dar nombres de fadistas ya que asegura que tiene mala memoria. De la más grande fadista de todos los tiempos dice: “No habrá nadie a quién no le guste Amália Rodrigues”.

En su memoria se agolpan muchos recuerdos, como su primera visita a una casa de fados en Lisboa…Los eventos organizados por la Asociación de Amigos del Fado de Asturias…y los viajes a Portugal. Todos, se percibe, no exentos de emociones.

Este zamorano recriado en Asturias, concretamente en Oviedo, destaca de la idiosincrasia lusa su hospitalidad. “Son gente extraordinariamente acogedora. En todas partes encuentras personas que te tratan bien, que te sonríen, que hacen lo posible por hacerte la vida agradable”, dice.

“Son menos apasionados”, señala. “Se toman las cosas con más calma y las hacen mejor. Esto se demostró en política y en las situaciones difíciles por las que hemos atravesado…”.

“En Asturias caen muy bien los portugueses. Están emparentados con los gallegos, a su vez primos de los asturianos”.

En fin, Ángel que no habla portugués y que confiesa que a veces le cuesta entender lo que le dice algún luso, es un incondicional  de este pueblo y está aquí o con ellos cuanto le permiten las circunstancias. Esta querencia nació en la infancia y fue cultivada después. Él no vive de espaldas al pueblo hermano, claro que no.