Alfonso Aguiló, presidente de Arenales: “La educación necesita escuelas plurales y familias con esperanza”
Alfonso Aguiló, presidente de la Red Educativa Arenales. Ingeniero de Caminos dedicado al mundo de la educación, cuenta con amplia experiencia en gestión y liderazgo de colegios en distintos países. Además, asesora a instituciones educativas y preside la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE). Dirigió durante 11 años el colegio Tajamar (Madrid) y ha publicado una docena de libros sobre educación y cerca de 400 artículos.
Le entrevistamos con motivo de la publicación de Cuestión de identidad, cuyo subtítulo concreta su enfoque: Una propuesta cristiana para educar en familia y en la escuela.
“La identidad es la pregunta más importante para cualquier persona —y yo diría incluso para cualquier institución—: todos tenemos que hacérnosla. La identidad nos viene dada en muchos aspectos, porque nadie elige su fecha de nacimiento, ni el lugar, ni la lengua materna, ni la altura, ni el color de ojos… ni tantas otras cosas. En cambio, hay muchas cosas que sí elegimos, y con nuestras decisiones vamos construyendo nuestra identidad”.
“En la medida en que uno se plantea cuál es el sentido de su vida, su propósito, para qué está en el mundo, qué está llamado a hacer, cuál es —en este sentido— su vocación, su vida se vuelve más propia. Se convierte en objeto de una reflexión profunda sobre adónde quiere llevarla. Porque, si uno no reflexiona sobre su identidad, lo que sucede es que acaba teniendo la identidad que el contexto le impone. Y creo que siempre es mejor vivir una vida propia que vivir una vida de mimetismo con el entorno”.
Y todo esto parte de la mirada de misericordia de la Iglesia hacia la gente joven y de toda esa historia de vocación e inspiración cristiana.
La inspiración cristiana es otro de los ejes de Cuestión de identidad. “Aunque sea ingeniero, me interesa la historia desde hace muchos años. Leo mucho sobre historia y, en particular, sobre historia de la educación. Siempre me ha sorprendido cómo se ha producido este fenómeno tan llamativo: lo que es la educación de hoy”.
“La educación tal como la conocemos surgió en el siglo XV, igual que las universidades lo hicieron unos siglos antes. La historia de la educación es claramente una historia liderada por grandes santos y fundadores de instituciones religiosas de enseñanza, que fueron quienes se preocuparon de enseñar a todos: los primeros que pensaron en educar a la gente pobre, en educar a una mujer, en educar a quienes no querían ir a la escuela porque estaban en situaciones difíciles; los primeros que pensaron en educar a personas con discapacidad”.
pluralidad educativa y el papel de la familia
en la educación actual.
“Ese éxito llegó a tal punto que fue asumido por el Estado moderno. Fue tan grande que hoy la escolarización es obligatoria, universal y financiada por los gobiernos en casi todo el mundo. Esto demuestra lo importante que es la formación para la siguiente generación: si los niños y niñas no fueran escolarizados, el mundo sería muy diferente. Y todo esto parte de la mirada de misericordia de la Iglesia hacia la gente joven y de toda esa historia de vocación e inspiración cristiana. Estudiar por qué ha sucedido es muy interesante para conocer el presente y también el futuro”.
Le planteamos la distinción entre una educación inspirada en valores cristianos y el adoctrinamiento. “Me interesa esa distinción porque el límite entre valores y adoctrinamiento no siempre es fácil de decidir. Por eso creo que, al educar a los alumnos o a los hijos, hay que tratarles con mucho respeto. Eso no significa que no haya disciplina, porque la disciplina es muy importante en educación. De hecho, es difícil imaginar la vida de una escuela —incluso la de una familia— sin disciplina. Sin ella, la educación sería imposible”.
Un buen educador no está siempre diciendo ‘las cosas son así porque lo digo yo’, sino que procura, al exponer sus ideas, conocer también las del que escucha.
“Pero dentro de esa disciplina tiene que haber mucho respeto por descubrir cuáles son las opiniones de las personas. Un buen educador no está siempre diciendo ‘las cosas son así porque lo digo yo’, sino que procura, al exponer sus ideas, conocer también las del que escucha. Cuando no se recibe simplemente doctrina, sino que se abre un espacio de diálogo, las opiniones se contrastan, se corrigen, se perfeccionan. Al final, las ideas a las que se llega son más personales y más asumidas que las ideas que nos vienen dadas”.
Otro concepto es qué entendemos por educar en valores y cuáles son de inspiración cristiana. Para Aguiló, “la educación cristiana tiene valores claros, los que inspira la doctrina cristiana, pero lógicamente han de inculturarse en cada época y están abiertos a estilos y carismas muy diferentes”.
Lo importante es que la educación sea plural: que haya muchas escuelas, cada una con su proyecto educativo, con sus valores y su propuesta, para que la gente pueda elegir la escuela con la que se sienta más identificada.
“Lo que yo veo es que, si en educación se dice ‘vamos a educar en los valores en los que todos estemos de acuerdo’, al final esos valores son tan escasos, tan leves, que no llega a ser educación. No se trata tanto de fundamentar la educación en valores que todos acepten. Es bueno que se apoye en valores que acepta la gran mayoría —porque suele haber un gran espacio común entre modelos educativos—, pero lo importante es que la educación sea plural: que haya muchas escuelas, cada una con su proyecto educativo, con sus valores y su propuesta, para que la gente pueda elegir la escuela con la que se sienta más identificada. Eso hace posible una educación plural y, gracias a ello, una sociedad plural, donde todos podamos estar cómodos siendo cada uno lo que somos”.
Sobre el equilibrio entre educación pública y privada, advierte contra el riesgo de monopolio. “Hace unos 200 años los Estados no hacían prácticamente nada, porque casi no existían. En este tiempo han hecho un esfuerzo inmenso para que la escolarización llegue a todos con presupuestos públicos y con la fuerza de las leyes. Han realizado una labor enorme. Pero puede llegarse a un equívoco de monopolio, y los monopolios que hemos visto en la historia de nuestro país no han sido una buena solución”.
¿Qué puede sacar un educador en limpio de su lectura? “Yo creo que ayuda a hacerse las preguntas necesarias para que cada uno sepa qué quiere hacer de su vida
“Sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial se ha querido evitar siempre el monopolio educativo por parte de los poderes públicos, porque la experiencia de regímenes autoritarios —con una única educación, la del Estado— podía derivar con facilidad en un adoctrinamiento masivo. La forma de evitarlo es que las sociedades sean plurales: pluralidad de partidos políticos, de sindicatos; pluralidad de medios de información y, lógicamente, pluralidad de escuelas. Para que esas escuelas sean asequibles a todos y no solo para los ricos, en casi todos los países occidentales se inventaron hace tiempo fórmulas de financiación pública de la educación privada, para que esa pluralidad sea realmente accesible”.
Volvemos al libro. ¿Qué puede sacar un educador en limpio de su lectura? “Yo creo que ayuda a hacerse las preguntas necesarias para que cada uno sepa qué quiere hacer de su vida; qué educación quiere darse a sí mismo; qué educación quiere darle a sus hijos”.
Si esa persona trabaja en educación, añade, le ayudará “a pensar cuáles son las grandes preguntas de la vida, tan importantes para cualquiera. Si uno piensa en el tipo de persona que quiere ser, no acabará respondiendo por mimetismo a los modelos que presenta la industria de la comunicación. Es mejor vivir una vida propia”.
La educación cuenta con gente muy preparada, muy comprometida. Es una tarea difícil y exige un compromiso muy grande.
La principal novedad que aporta Cuestión de identidad, insiste, está “en las grandes preguntas que las personas nos tenemos que hacer sobre la educación. Si no nos las hacemos, solo nos haremos las preguntas que el mercado plantea. El mercado no es malo: lo que quiere es vender, y está bien que quiera vender. Lo importante es que cada uno sepa lo que quiere comprar”.
Le preguntamos si los educadores están preparados para afrontar los retos actuales. “Pienso que sí. La educación cuenta con gente muy preparada, muy comprometida. Es una tarea difícil y exige un compromiso muy grande”.
“Yo pediría a todos los que trabajan en educación —padres y madres, profesoras y profesores— que tengan una mirada de esperanza sobre la gente joven. La educación siempre ha sido difícil y siempre ha tenido una carga de frustración. A menudo se piensa que esta generación es peor que la anterior, pero no creo que sea tanto así. Hace falta no caer en el pesimismo ni en el victimismo, ni quedarse en las numerosas razones para que las cosas vayan mal, sino mantener una mirada de ilusión y esperanza. Para educar, el optimismo es completamente decisivo”.
Es verdad que existe el riesgo de la hiperproteción —que es negativa—, del consumismo o de una fragilidad proyectada por estar demasiado pendientes de las emociones.
También analiza el papel de las familias. “La familia dedica hoy más atención a la educación que hace un tiempo y eso es positivo. Es verdad que existe el riesgo de la hiperproteción —que es negativa—, del consumismo o de una fragilidad proyectada por estar demasiado pendientes de las emociones. De lo que hay que estar pendiente es del fortalecimiento de la salud mental de los jóvenes”.
“Yo diría que las familias están preparadas e interesadas, cada vez con más conocimiento. Y lo que hace falta es reflexión sobre el tipo de persona que quieren ser ellos y sus hijos”.
Terminamos con el tema de la coeducación y la educación diferenciada. “La educación diferenciada es una opción minoritaria en el mundo anglosajón; en cambio, allí está más extendida. En España se ha unido a un debate un poco ideológico que, creo, ha oscurecido el diálogo. Estoy seguro de que, con el tiempo, cuando pase ese debate ideológico, se descubrirán sus ventajas y pasará a ser una opción más, pacíficamente establecida y más demandada de lo que hasta ahora”.