León XIV hace historia en el Congreso: defensa de la vida, la familia y la dignidad humana ante las Cortes

El papa León XIV recibe una prolongada ovación en el Congreso de los Diputados tras convertirse en el primer Pontífice de la historia en dirigirse a las Cortes Generales de España, durante una sesión conjunta del Congreso y el Senado.
El Papa interviene por primera vez ante una sesión conjunta del Congreso y el Senado y reclama una política al servicio de la persona, la paz y el bien común.

Por primera vez en la historia de España, un Pontífice ha tomado la palabra en las Cortes Generales. León XIV ha protagonizado este lunes una jornada histórica al dirigirse a diputados y senadores reunidos en sesión conjunta en el Congreso de los Diputados, donde ha pronunciado un discurso centrado en la defensa de la dignidad humana, la familia, la libertad educativa, la integración de los inmigrantes y la necesidad de una cultura política basada en el diálogo.

El Santo Padre llegó a la Carrera de San Jerónimo poco después de las 10.30 horas y fue recibido por las principales autoridades del Estado. Tras los honores de rigor y la firma del Libro de Honor, accedió al Hemiciclo entre una prolongada ovación de los parlamentarios, en una imagen que ya forma parte de la historia institucional española.

«Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada»

León XIV comenzó su intervención presentándose como «Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica» y subrayó que su presencia pretendía ser un gesto de cercanía hacia España y una aportación al servicio de la persona humana.

Desde el inicio, el Pontífice situó la dignidad humana en el centro de su discurso.

«La dignidad del ser humano precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento».

A partir de esta premisa, defendió que toda vida debe ser protegida «desde su concepción hasta su ocaso natural», advirtiendo de que cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas.

Un discurso lleno de referencias a España

A lo largo de su intervención, León XIV citó a Cervantes, Santa Teresa de Jesús, Miguel de Unamuno, la Escuela de Salamanca y Francisco de Vitoria para reivindicar una tradición española que, según afirmó, ha sabido reconocer al ser humano como alguien cuya dignidad está por encima de cualquier utilidad económica o política.

El Papa elogió además el legado histórico de España y recordó que la acción legislativa debe estar siempre al servicio de la persona.

«España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político».

Familia, educación e inmigración

Uno de los capítulos más destacados del discurso estuvo dedicado a la familia, definida por el Pontífice como la «primera escuela de humanidad».

«Allí donde la familia es sostenida, se fortalece también la estabilidad espiritual y social de las naciones».

León XIV defendió igualmente la libertad educativa como un derecho fundamental de los padres y una condición indispensable para que las nuevas generaciones aprendan a buscar la verdad y reconocer la dignidad de cada persona.

Respecto al fenómeno migratorio, rechazó reducirlo a una simple cuestión económica o demográfica y reclamó una respuesta basada en la justicia, la acogida responsable y la cooperación internacional.

«Ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud».

Advertencia sobre la inteligencia artificial

El Pontífice dedicó también parte de su intervención a los desafíos tecnológicos, especialmente al desarrollo de la inteligencia artificial.

León XIV recordó que la tecnología nunca es completamente neutral porque refleja las decisiones de quienes la diseñan, financian, regulan y utilizan. Por ello, insistió en la necesidad de que el progreso tecnológico esté siempre subordinado al respeto de la dignidad humana.

Un llamamiento a la paz y al diálogo

En uno de los momentos más aplaudidos, el Papa denunció la creciente polarización social y pidió recuperar una cultura del encuentro.

«La verdadera seguridad nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra».

También pidió a los responsables políticos «desarmar el lenguaje» y evitar que la discrepancia derive en descalificación permanente del adversario. Para León XIV, una democracia madura debe ser capaz de convertir el conflicto en una oportunidad para el entendimiento.

«Que España continúe siendo tierra de esperanza»

En la parte final de su discurso, el Pontífice invitó a diputados y senadores a «alzar la mirada» y recordar que cada decisión política afecta a personas concretas, especialmente a quienes tienen menos capacidad para hacerse oír.

Antes de concluir, reivindicó el papel que España puede desempeñar en la defensa de la dignidad humana gracias a su tradición cultural, jurídica y espiritual.

«Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza».

El acto concluyó con una de las mayores ovaciones que se recuerdan en las Cortes Generales. Y, fiel a su estilo cercano, León XIV volvió a romper el protocolo al cruzar la Carrera de San Jerónimo para saludar personalmente a los ciudadanos que aguardaban su salida a las puertas del Congreso.