León XIV reivindica las raíces cristianas de Europa ante la cultura, la empresa y el deporte
La cultura, la universidad, la empresa, el deporte y el arte fueron este domingo los protagonistas del encuentro 'Tejer Redes', celebrado en el Movistar Arena de Madrid dentro del viaje apostólico de León XIV a España. Ante miles de personas y representantes de los principales ámbitos de la sociedad civil, el Pontífice lanzó un mensaje de compromiso, diálogo y responsabilidad compartida para construir una sociedad más humana y orientada al bien común.
«¿Qué herencia estamos dejando al futuro y qué tipo de comunidad estamos construyendo?», preguntó León XIV al inicio de una intervención que giró en torno a la necesidad de fortalecer los vínculos entre instituciones y personas desde la dignidad humana.
El Santo Padre advirtió sobre los riesgos de una sociedad fragmentada y animó a cada sector a recuperar su vocación de servicio. «Que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; y que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio», afirmó.
Un diálogo entre fe y sociedad
Durante su intervención, el Papa insistió en que la Iglesia desea mantener un diálogo abierto con el mundo contemporáneo, consciente tanto de sus luces como de sus sombras históricas.
«En el ADN de la humanidad está radicado el deseo de bien, de belleza y de verdad», señaló, defendiendo que la experiencia acumulada por la Iglesia a lo largo de los siglos puede contribuir a la búsqueda de una vida digna y del bien común.
Tomando como referencia la raíz etimológica compartida entre las palabras cultura y cultivo, León XIV invitó a reflexionar sobre los valores que hoy se están sembrando en la sociedad. «¿Qué es lo que hoy florece y qué se marchita silenciosamente entre nosotros? Son preguntas profundas, necesarias y que no pueden ser ignoradas», afirmó.
Europa y sus raíces cristianas
Uno de los momentos más destacados de su discurso llegó al referirse a la identidad europea y a la aportación histórica del cristianismo.
«Hombres y mujeres movidos por la fe edificaron hospitales y escuelas, impulsaron iniciativas solidarias y desarrollaron un lenguaje que dignifica a las personas», recordó.
El Pontífice se preguntó si Europa habría llegado a ser lo que es sin esa herencia espiritual y evocó las palabras de san Juan Pablo II y Benedicto XVI: «¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo», una frase que provocó una de las mayores ovaciones de la tarde.
El arte, la empresa y el deporte toman la palabra
El encuentro reunió a destacadas personalidades del ámbito cultural, empresarial, deportivo y académico. Entre ellas se encontraban el actor Antonio Banderas, la bailaora Sara Baras, la cantante Rozalén, las deportistas Carolina Marín y Teresa Perales, así como representantes empresariales y sindicales como Antonio Garamendi, Ángela de Miguel, Unai Sordo y Pepe Álvarez.
Antonio Banderas destacó la influencia histórica de la Iglesia en el desarrollo artístico occidental y afirmó que «la Iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad». Además, sorprendió al público con una interpretación inspirada en las Confesiones de san Agustín.
Desde el ámbito académico, el vicerrector de la Universidad Complutense de Madrid, José María Coello de Portugal, defendió la educación como «un mecanismo insustituible de justicia social» y reivindicó el papel de las universidades en la formación de ciudadanos libres y comprometidos.
Por su parte, Carolina Marín y Teresa Perales destacaron los valores humanos que transmite el deporte. Ambas coincidieron en señalar la resiliencia, el esfuerzo y la capacidad de superación como algunas de las principales enseñanzas que ofrece la práctica deportiva.
«La Iglesia es experta en humanidad»
León XIV retomó una de las ideas centrales de su primera encíclica, Magnifica Humanitas, al recordar que la Iglesia desea contribuir a responder una pregunta esencial: qué significa ser verdaderamente humano.
«La Iglesia es experta en humanidad», afirmó, antes de defender la necesidad de establecer espacios de encuentro entre instituciones, creyentes y no creyentes, para afrontar juntos los grandes desafíos de nuestro tiempo.
También apeló al cuidado del lenguaje en una época marcada por la comunicación digital. «Toda expresión habla, transmite; puede herir o sanar, destruir expectativas o abrir horizontes, sembrar división o despertar esperanza», advirtió.
Una llamada al servicio y a la esperanza
El acto concluyó con una reflexión sobre la capacidad transformadora de la fe cuando se hace cultura, servicio y compromiso social.
«Todos hemos experimentado algo hermoso que nos ha cambiado por dentro: una canción, un poema, una iglesia silenciosa o incluso un partido de baloncesto vivido con amigos», señaló el Pontífice.
Tras la actuación final de Rozalén, que interpretó la canción Y busqué, León XIV impartió su bendición a los asistentes y abandonó el recinto dejando una invitación clara: poner los talentos personales y profesionales al servicio de los demás y trabajar juntos para construir una sociedad más fraterna, justa y humana.