Fallece Carlos Orero, Barón Deverini, el pintor que convirtió los sueños en poesía visual
El mundo del arte despide a Carlos Orero Contreras, conocido artísticamente como Barón Deverini, fallecido en Pontevedra en 2026 a los 81 años. Nacido en Verín (Ourense) en 1945, Orero desarrolló una trayectoria singular como pintor, comisario y curador, moviéndose con naturalidad entre Galicia, Europa y Estados Unidos, siempre fiel a una mirada propia y poética.
“Pinto sueños a medio camino entre la realidad y la poesía, al margen de la crítica y de la moda”, solía afirmar. Esa declaración de principios definió una obra libre, ajena a tendencias pasajeras, en la que la imaginación y la sensibilidad marcaron el rumbo de una carrera forjada entre París y Barcelona, donde se licenció en Bellas Artes.
Tras recorrer múltiples geografías y escenarios artísticos, Orero fijó su residencia en Vilagarcía de Arousa, desde donde tejió una red internacional de colaboraciones. Fue coordinador de arte del Museum of the Americas, en Miami, trabajó con instituciones de California y participó en grandes citas europeas como Art Dubai, consolidándose como un referente en la gestión y promoción cultural más allá de su faceta creativa.
Uno de los hitos más destacados de su trayectoria fue la organización, en 2003, de “Marea Branca”, la mayor exposición colectiva celebrada hasta entonces en España. Reunió a 650 artistas que donaron sus obras para recaudar fondos destinados a la regeneración de los espacios afectados por la catástrofe del “Prestige”, demostrando su compromiso con Galicia y con el poder transformador del arte.
Más allá de los reconocimientos y de su proyección internacional, quienes le trataron destacan su dimensión humana. En ese ámbito fue fundamental la profunda amistad que mantuvo durante décadas con Carmen Touza y Juan Urbaneja, quienes le acompañaron en los momentos más delicados de su vida, marcados por problemas de salud. Esa relación, forjada en el respeto y el afecto mutuo, fue uno de los pilares emocionales del artista y un vínculo constante con la vida cultural gallega.
Carlos Orero deja tras de sí una obra marcada por la libertad creativa y una trayectoria comprometida con el arte como espacio de encuentro y solidaridad. Su legado permanece en sus cuadros, en los proyectos que impulsó y en la memoria de quienes compartieron con él no solo exposiciones y escenarios internacionales, sino también amistad y complicidad.