La sociedad contemporánea se halla en una encrucijada donde la técnica parece haber desbordado nuestra capacidad de asimilación ética. Los editores de medios de la Unión Europea y América Latina, reunidos en Alcalá de Henares bajo el amparo de EditoRed, presentamos esta Declaración Institucional como respuesta a un tiempo de transformación sistémica, marcado por conflictos bélicos que amenazan la estabilidad global y una mutación tecnológica que desafía la esencia misma de la verdad. Este documento establece las bases operativas y éticas que a nuestro entender deben regir para la industria periodística ante el horizonte de 2026.
1.- Primacía del concepto sobre la herramienta.
La tecnología debe ser un medio y no un fin en sí mismo. El valor diferencial del periodismo reside en la calidad del concepto y en la integridad ética de quien lo suscribe, salvaguardando la soberanía del pensamiento humano frente a la automatización.
2.- Propiedad intelectual y derechos de autor.
Exigimos el respeto absoluto a la propiedad intelectual de las empresas editoras y de los profesionales. Es imperativo establecer marcos de uso de contenidos con autorización, atribución y remuneración justa por el uso de contenidos de periodistas, fotógrafos y camarógrafos en el entrenamiento de modelos de Inteligencia Artificial.
3.- Defensa de la soberanía lingüística.
Reivindicamos el español y el portugués como activos estratégicos. Es urgente proteger la riqueza de nuestras lenguas frente a los sesgos anglocéntricos de la IA, garantizando una representación equitativa de nuestra identidad cultural.
4.- Ética en el capital y la gobernanza.
Denunciamos la irrupción en el sector de capitales de origen opaco que ponen en riesgo la independencia de los medios. Ante crisis en cabeceras de referencia como The Washington Post, y diversas plataformas de las cuales se desconocen quiénes son los propietarios y/o sus fuentes de financiamiento, instamos a blindar las redacciones frente a intereses que no respondan a la ética informativa.
5.- Organizaciones ambidiestras e innovación.
Las empresas de comunicación deben evolucionar hacia modelos flexibles que integren el rigor del oficio tradicional con la audacia de las nuevas narrativas digitales y la sostenibilidad financiera.
6.- Economía de la fidelidad frente al ruido.
Apostamos por superar la tiranía del clic y la publicidad volátil. El modelo de futuro se basa en la lealtad del lector, construyendo comunidades fundamentadas en el criterio, la independencia y el contraste de datos.
7.- El Editor como garante de la “noticia”.
Revalorizamos la función del editor como validador último de la información. El juicio humano es la única barrera eficaz contra la desinformación y las “hallucinatio” (alucinaciones) de los sistemas automatizados.
8.- Igualdad y diversidad como norma.
Nos comprometemos a que el periodismo sea un espejo fiel de la diversidad social. La igualdad de género y la inclusión de todas las sensibilidades son pilares esenciales para una cobertura periodística honesta y democrática.
9.- Seguridad para el ejercicio libre.
La libertad de información es el primer derecho que se vulnera en tiempos de guerra. Demandamos a las instituciones internacionales protección efectiva para los periodistas que trabajan en escenarios de conflicto y persecución. La libertad de información es el primer derecho que se vulnera en tiempos de guerra.
10.- Compromiso con la paz y la democracia.
Entendemos la comunicación como un servicio público estratégico. Sin una prensa libre, independiente y tecnológicamente ética, se debilita la capacidad crítica de la ciudadanía y la salud de las democracias en todo el mundo.
