El eclipse que devolverá al Coto de Aldir su mirada hacia el cielo

El Coto de Aldir, en Covelo, combina un horizonte despejado hacia el oeste con diversos elementos rupestres que están siendo objeto de estudio. El enclave acogerá el 12 de agosto una observación colectiva del eclipse solar.
Vecinos e investigadores proponen observar el fenómeno solar del 12 de agosto desde este enclave de Covelo, donde estudian una posible concentración de restos arqueológicos y manifestaciones rupestres.

Cuando la Luna comience a ocultar el Sol durante la tarde del próximo miércoles 12 de agosto, un grupo de vecinos y visitantes emprenderá la subida al Coto de Aldir, en Covelo. No será únicamente una excursión para contemplar uno de los principales acontecimientos astronómicos de las últimas décadas. La convocatoria pretende convertir el eclipse en un viaje por la memoria del territorio y por las incógnitas que todavía rodean a esta elevación del interior de Pontevedra.

Formaciones rocosas y panorámica desde el Coto de Aldir, uno de los enclaves que se mostrarán durante la ruta interpretativa previa a la observación del eclipse.

La iniciativa parte del investigador local Maximino Fernández Sendín, vinculado a la Casa Museo Etnográfico Pazo da Cruz y al Centro de Estudios de A Paradanta e O Condado, y cuenta con la colaboración de la Asociación de Vecinos de Pazos y la Comunidad de Montes de Santa Marina, Covelo. Los promotores defienden que el enclave, conocido también como Coto de Aldiri, reúne condiciones excepcionales para observar el cielo gracias a su amplitud visual y a la ausencia de obstáculos en el horizonte.

La cita comenzará a las 18.30 horas en la plaza de A Hermida. Desde allí, los participantes se desplazarán en automóvil unos dos kilómetros hasta la falda del monte. El tramo final, de aproximadamente un kilómetro, se realizará a pie y estará acompañado por explicaciones sobre los elementos naturales y patrimoniales localizados durante varios años de investigación.

Un paisaje rodeado de interrogantes

Fernández Sendín sostiene que el Coto de Aldir pudo desempeñar en la Prehistoria una función ceremonial o simbólica. Su interpretación se apoya en la concentración de estructuras megalíticas, grabados y formaciones rocosas presentes en el monte, así como en la orientación de algunos de sus elementos hacia el este y el oeste.

Entrada de la mina de agua excavada en la roca del Coto de Aldir, una de las paradas previstas durante la ruta interpretativa previa al eclipse.

En la zona se encuentra una necrópolis documentada formada por tres mámoas y un dolmen. El equipo promotor estudia, además, dos grandes piedras que podrían corresponderse con antiguos menhires, aunque esta identificación todavía necesita ser confirmada por especialistas.

Las investigaciones también han localizado más de 80 cazoletas o pequeñas cavidades grabadas en la roca, tres posibles altares rupestres y varias formas zoomorfas percibidas en las formaciones pétreas. A estos elementos se suman tres cruces o figuras de posible carácter antropomorfo y una mina de agua excavada en la roca, con unos doce metros de longitud.

Una parte de estas interpretaciones permanece abierta y deberá ser contrastada mediante estudios arqueológicos. El propio recorrido distinguirá entre los restos documentados, los elementos en estudio y las lecturas simbólicas propuestas por sus investigadores.

“Es un lugar mágico y sagrado”, resume Fernández Sendín, quien considera que la convocatoria puede ayudar a divulgar el enclave y favorecer una investigación más profunda sobre su origen y sus posibles usos.

Cinco paradas antes de alcanzar la cumbre

La subida estará organizada como una ruta interpretativa con cinco estaciones. La primera se realizará en la falda del monte, ante la necrópolis megalítica. Allí se explicará la función funeraria de las mámoas y del dolmen, además de las hipótesis planteadas sobre los dos posibles menhires.

La segunda parada tendrá como protagonista la mina de agua. Los organizadores abordarán la importancia práctica y simbólica que este recurso pudo tener para las comunidades prehistóricas, en las que las fuentes, los manantiales y determinados accidentes del paisaje estuvieron asociados con frecuencia a espacios rituales.

El itinerario continuará ante el panel que concentra las cazoletas y las formas interpretadas como figuras de animales. Aunque la función de estos grabados no está determinada, la visita expondrá las distintas teorías acerca de su posible uso ceremonial, territorial o relacionado con la observación del entorno. No puede afirmarse, sin embargo, que constituyan mapas celestes o constelaciones sin una investigación arqueoastronómica que lo demuestre.

La cuarta estación se situará junto a las formaciones descritas como altares rupestres, en la antesala de la cima. Finalmente, el grupo alcanzará la cumbre, desde donde podrá contemplar el desarrollo del eclipse con una panorámica despejada hacia el horizonte occidental.

Ciencia contemporánea en un escenario ancestral

El eclipse del 12 de agosto de 2026 será el primero visible como total desde la Península Ibérica en más de un siglo. La franja de totalidad entrará por el noreste de Galicia, mientras que en el resto de la comunidad el Sol quedará oculto de manera parcial en porcentajes muy elevados. En Covelo, los organizadores esperan una ocultación cercana al 99%, extremo que conviene comprobar en el visualizador oficial del Instituto Geográfico Nacional para conocer el porcentaje y los horarios precisos del municipio.

El fenómeno se producirá al final de la tarde, con el Sol próximo al horizonte. Esta circunstancia convierte la visibilidad hacia el oeste en uno de los factores decisivos para escoger un punto de observación. El Instituto Geográfico Nacional recomienda localizar previamente un emplazamiento despejado y consultar las condiciones concretas del terreno.

En el momento de mayor ocultación, los responsables de la actividad propondrán guardar unos segundos de silencio. La intención es percibir el descenso de la luminosidad y de la temperatura, además de los posibles cambios en el comportamiento de la naturaleza.

El investigador Maximino Fernández Sendín toma notas junto a una de las formaciones pétreas del Coto de Aldir, en Covelo, cuyos posibles usos prehistóricos son objeto de estudio.

“Queremos que la gente se sume y viva este momento con nosotros”, explica Fernández Sendín. A su juicio, observar el fenómeno desde la cima permitirá relacionar el conocimiento científico actual con las preguntas que el cielo pudo suscitar entre quienes habitaron estas tierras hace miles de años.

Una observación que exige protección

La organización recuerda que nunca debe mirarse directamente al Sol sin gafas específicas para eclipses debidamente homologadas. Las gafas de sol convencionales, las radiografías, los cristales ahumados y otros remedios caseros no ofrecen una protección adecuada y pueden provocar lesiones oculares graves.

También se aconseja llevar ropa cómoda y de abrigo, ante el posible descenso de la temperatura, así como calzado apropiado para caminar por el monte. Los participantes deberán respetar el patrimonio arqueológico y natural, sin tocar los grabados, mover piedras, abandonar residuos ni alterar el terreno.

Datos de la convocatoria

Fecha: miércoles, 12 de agosto de 2026.

  • Hora: 18.30 horas.
  • Punto de encuentro: plaza de A Hermida, en Covelo, a pocos metros de la Casa Museo Etnográfico Pazo da Cruz.
  • Recorrido: unos dos kilómetros en automóvil y aproximadamente un kilómetro a pie hasta la cima.
  • Colaboran: Centro de Estudios de A Paradanta e O Condado, Asociación de Vecinos de Pazos y Comunidad de Montes de Santa Mariña, Covelo.
  • Contacto: Maximino Fernández Sendín, 646 600 059.
  • Correo electrónico: mfsendin@hotmail.com.