La Residencia de Covelo se llena de música y emoción con el XV Festival de Villancicos del museo Pazo da Cruz

Los mayores también participaron en la celebración, acompañando los villancicos con panderetas y palmas en un ambiente festivo y cercano.
La Residencia de Covelo celebró la Navidad con el XV Festival de Villancicos organizado por la Casa Museo Etnográfico Pazo da Cruz, una jornada de música, regalos y emoción compartida entre residentes, vecinos y doce músicos.

La Residencia de Covelo vivió en los últimos días una jornada especialmente emotiva gracias a la celebración de un Festival de Villancicos que convirtió el centro en un espacio de encuentro, alegría compartida y auténtico espíritu navideño. La iniciativa, organizada por la Casa Museo Etnográfico Pazo da Cruz, reunió a residentes, cuidadores, vecinos y músicos en un ambiente festivo que logró despertar recuerdos y sonrisas al ritmo de las melodías tradicionales.

Villancicos, instrumentos populares y una gran entrega de regalos: una jornada navideña pensada para emocionar a los residentes.

La actividad contó con la participación de doce músicos, a los que se sumaron vecinos del municipio y los propios residentes, que se animaron a cantar e interpretar los villancicos más populares del repertorio tradicional, muchos de ellos conocidos de toda la vida y ligados a la memoria colectiva de la comarca. La música sirvió así como hilo conductor para unir generaciones y reforzar la convivencia, en una celebración donde lo importante no fue el escenario, sino la cercanía.

Un festival para emocionar y acompañar

“Han sido momentos entrañables vividos con la alegría de residentes, cuidadoras, vecinos y músicos”, destacaron desde la organización. Y es que la jornada no solo fue una actuación musical, sino un acto de acompañamiento y cariño hacia los mayores. A lo largo del festival, la residencia se llenó de aplausos y complicidad, pero también de instantes que, según quienes participaron, ayudaron a rescatar recuerdos y sensaciones en un marco especialmente sensible para muchas personas.

En esta línea, uno de los aspectos más celebrados fue la entrega de regalos a los residentes, que recibieron con emoción y gratitud la variedad de obsequios preparados para la ocasión. Los presentes fueron posibles gracias a la colaboración del Recuncho Solidario, la Casa Museo Etnográfico Pazo da Cruz y diversas aportaciones de particulares que se sumaron a la iniciativa de manera desinteresada.

La escena se repitió una y otra vez: manos que se estrechan, miradas de afecto, risas, villancicos, y esa sensación de que la Navidad no es solo una fecha, sino un modo de estar presentes para los demás.

El esfuerzo de muchas personas

El organizador del festival, Maximino Fernández Sendín, propietario y director de la Casa Museo Etnográfico Pazo da Cruz, destacó el valor humano y comunitario de esta actividad, posible gracias al apoyo de numerosas personas que colaboran año tras año para que el encuentro salga adelante.

Villancicos, instrumentos populares y una gran entrega de regalos: una jornada navideña pensada para emocionar a los residentes.

En esta ocasión, Fernández Sendín quiso agradecer la participación y el compromiso de quienes hicieron posible la jornada, entre ellos: Marcial, Roberto, Cabaleiro, Nito, Pilar, Carmen, Luis, Hermosinda, Carmen Mariño, José Manuel y el propio Maximino, además de otros vecinos y voluntarios que se sumaron a la iniciativa.

Los músicos de Airiños da Serra do Suído, vinculados a la Casa Museo Etnográfico Pazo da Cruz, pusieron ritmo al festival con instrumentos tradicionales.

“Sin la ayuda de tantas personas generosas nada de esto sería posible”, subrayó, insistiendo en que la clave del festival está en su carácter comunitario: una celebración construida desde el afecto y la implicación vecinal.

Quince ediciones llevando la Navidad a los mayores

El encuentro celebrado en la Residencia de Covelo forma parte del XV Festival de Villancicos impulsado por la Casa Museo Etnográfico Pazo da Cruz, un evento que se ha convertido ya en una tradición consolidada en la comarca. Según explica Fernández Sendín, la idea se mantiene intacta desde el primer año: llevar la música, la cercanía y el calor humano a quienes más lo necesitan, especialmente en estas fechas.

Los mayores también participaron en la celebración, acompañando los villancicos con panderetas y palmas en un ambiente festivo y cercano.

Quince ediciones después, el festival sigue demostrando que las tradiciones no solo se conservan en museos: también se mantienen vivas cuando la gente las canta, las comparte y las convierte en un acto de comunidad. En Covelo, los villancicos no sonaron solo como música navideña: sonaron como un gesto de presencia, respeto y alegría hacia los mayores.