Cangas vive con fervor el Viernes de Dolores en una jornada de tradición y participación

La imagen de la Virgen de los Dolores recorre las calles de Cangas sobre su paso de palio, acompañada por numerosos fieles y cofrades.
La música, la liturgia y la procesión de la Dolorosa marcaron una celebración profundamente arraigada en la villa

La localidad de Cangas celebró el pasado Viernes de Dolores una jornada marcada por la devoción, la tradición y una notable participación vecinal, en una cita que volvió a poner de manifiesto el arraigo de esta advocación mariana en la villa morracense.

Aunque la festividad de la Virgen de los Dolores se conmemora oficialmente el 15 de septiembre, en numerosos lugares como Cangas adquiere especial relevancia el viernes previo al Viernes Santo, manteniendo viva una tradición con siglos de historia. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, promovida por la Orden de los Servitas, y consolidada posteriormente en el calendario litúrgico en 1727 con la celebración de los Siete Dolores de la Virgen.

Participación de la cofradía infantil durante la procesión del Viernes de Dolores en Cangas, una de las estampas más emotivas de la jornada.

La jornada se desarrolló bajo una climatología favorable, lo que permitió disfrutar de los actos previstos sin incidencias. A mediodía, el atrio de la iglesia acogió el tradicional concierto de la Banda de Música Bellas Artes de Cangas, que congregó a numeroso público y ofreció un repertorio vinculado al tiempo pascual, recibido con entusiasmo por los asistentes.

Ya por la tarde, la excolegiata fue escenario de la misa solemne, celebrada a las 19:00 horas y con una destacada asistencia de fieles. Durante la homilía se puso en valor la figura de la Virgen María como símbolo de fortaleza y consuelo ante las dificultades. La ceremonia culminó con la interpretación del “Stabat Mater Dolorosa”, una de las piezas más representativas de esta devoción.

El momento más esperado llegó con la procesión de la Virgen de los Dolores, una talla de 1807 que recorrió las calles de Cangas sobre un paso de palio. La imagen, ricamente vestida y coronada, fue portada por una treintena de miembros de la Venerable Hermandad de la Santísima Virgen de los Dolores y Soledad.

El cortejo, iluminado por candelería y acompañado por un cuidado exorno floral, reunió a un gran número de fieles que acompañaron a la Dolorosa a lo largo de su recorrido, en un ambiente de recogimiento y emoción.

La celebración volvió a evidenciar el fuerte vínculo de Cangas con sus tradiciones religiosas, así como el compromiso de vecinos y cofrades por preservar una manifestación de fe que forma parte esencial de su identidad cultural y se transmite de generación en generación.