La “trampa” del desayuno proteico: más azúcar que proteína y hasta un 54% más caro
Durante años, el desayuno ha sido uno de los grandes campos de batalla del marketing alimentario. Primero fueron los cereales “enriquecidos”, después los productos “light” y ahora, casi sin transición, la palabra fetiche es “proteico”. En lineales y anuncios se multiplican los envases que prometen más proteína, más energía y, por extensión, una opción supuestamente más saludable para empezar el día. Pero no siempre es así.
Un análisis elaborado por la plataforma FITstore cuestiona esa narrativa y sostiene que, en muchos casos, el reclamo proteico funciona más como estrategia comercial para vender más caro que como una mejora real del alimento. “La gente quiere comer mejor y las marcas somos conscientes. El problema es dar por hecho que un producto proteico va a ser automáticamente mejor que la versión convencional”, explica Luis Cañada, CEO de FITstore.
Cuando “protein” no significa “mejor”
El estudio pone el foco en un ejemplo especialmente llamativo: la versión “protein” de Chocapic, un cereal históricamente vinculado al público infantil. A ojos del consumidor, el cambio de imagen y el mensaje en grande pueden sugerir un producto distinto y más equilibrado. Sin embargo, según FITstore, mantiene exactamente el mismo porcentaje de azúcar que la versión clásica: un 19,9%, una cifra elevada para un alimento dirigido a niños.
La ligera reformulación, añade el informe, se centra en incorporar proteína procedente del gluten hasta alcanzar un 13,4%. El resultado es paradójico: el cereal contiene más azúcar que proteína, pero se presenta como una alternativa “mejorada”. Y, además, se paga: FITstore calcula que llega a costar un 54% más que la versión estándar.
“Es el ejemplo perfecto de cómo el reclamo proteico se utiliza como justificación para aportar valor y poner el foco en solo una de las tantas variables”, resume Cañada.
Leches proteicas: el ratio que casi nadie mira
El fenómeno no se limita a los cereales. Las leches “proteicas” se han convertido en otro de los grandes productos estrella del desayuno fitness. En teoría, deberían responder a una lógica simple: más proteína y menos azúcar. Pero el estudio advierte de que esa relación no siempre se cumple, y propone fijarse en un indicador que rara vez aparece destacado en el frontal del envase: el ratio azúcar/proteína.
Según FITstore, mientras algunas marcas conocidas presentan cifras ajustadas —por ejemplo, 5 gramos de proteína por 5 gramos de azúcar—, otras opciones menos visibles, en muchos casos marcas blancas, ofrecen mejores equilibrios nutricionales. “Curiosamente, las mejores ratios no están en las marcas más visibles en redes sociales ni en las campañas más agresivas”, apunta el CEO de la plataforma.
El riesgo de la “coartada saludable” en productos para niños
El problema se agrava cuando este tipo de productos se asocian a un consumo familiar o infantil. FITstore alerta de que parte de los cereales y lácteos proteicos se comercializan como opciones modernas y saludables para toda la casa, pero mantienen niveles de azúcar difíciles de justificar en la dieta de un niño. El mensaje acaba siendo confuso: se transmite la idea de mejora nutricional cuando, en realidad, el producto sigue sin ser recomendable como consumo habitual.
Más proteína en grande, el resto en letra pequeña
La conclusión del estudio es clara: el auge de los desayunos proteicos no es negativo por sí mismo. El problema aparece cuando la proteína se utiliza como coartada para maquillar ultraprocesados que siguen siendo altos en azúcar y no aportan un salto cualitativo real. En un mercado saturado de mensajes saludables, el reto para el consumidor sigue siendo el mismo: mirar más allá del reclamo principal, leer la etiqueta completa y comparar no solo proteínas, sino también azúcar, calorías e ingredientes.