lunes. 15.07.2024

La influencia de la calidad del aire en la salud humana es innegable, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revisado sus directrices mundiales sobre este tema después de 16 años. Desde 2005, la evidencia científica sobre los impactos sanitarios de la contaminación del aire ha aumentado y actualizado considerablemente, llevando a la OMS a ajustar a la baja la mayoría de sus estándares. Advierte que superar los nuevos niveles conlleva riesgos significativos para la salud.

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y SUS CONSECUENCIAS EN LA SALUD HUMANA

Algunos de los principales agentes contaminantes del aire también participan en el cambio climático, generando una retroalimentación negativa con la salud. Mejorar la calidad del aire puede fortalecer las iniciativas para mitigar el cambio climático, y disminuir las emisiones puede beneficiar la calidad del aire.

El incumplimiento de las nuevas directrices puede tener consecuencias graves, según la OMS. Cumplirlas, por otro lado, podría reducir las muertes relacionadas con la contaminación del aire, que se estima en 7 millones de fallecimientos prematuros cada año.

En este contexto, es vital que los gobiernos también consideren el impacto económico. Las tarifas de luz, como el precio de la luz juegan un papel importante y son factores a tener en cuenta en la formulación de políticas que promuevan la transición hacia fuentes más limpias y sostenibles.

La exposición desigual a la contaminación del aire se acentúa en países de ingresos bajos y medios, donde el fenómeno se agrava debido a la urbanización y el desarrollo económico dependiente de la quema de combustibles fósiles. Estos países experimentan el 91% de las muertes relacionadas con la contaminación del aire..

ESTUDIOS Y NUEVAS DIRECTRICES SOBRE LA CALIDAD DEL AIRE

Las nuevas directrices de la OMS recomiendan niveles más bajos de calidad del aire para seis contaminantes principales, ajustando a la baja los estándares establecidos en 2005. La quema de combustibles fósiles en sectores como la energía, el transporte, la industria, la agricultura y los hogares es la principal fuente de contaminación del aire.

Un estudio de la Universidad de Harvard vincula más de 8 millones de muertes en 2018 a la contaminación por la quema de combustibles fósiles a nivel mundial, representando 1 de cada 5 muertes. En España, más de 44,000 personas mueren anualmente debido a la contaminación atmosférica.

Para comprender cómo se evalúa la calidad del aire, es esencial considerar las partículas en suspensión mencionadas anteriormente. Estos contaminantes se miden y se utiliza un Índice de Calidad del Aire (ICA). A mayor valor en este índice, peor será la calidad del aire.

ICA

Clasificación

0-50

ICA Bueno

51-100

ICA Moderado

101-150

ICA Desfavorable para grupos sensibles

151-200

ICA Dañino para la salud

201-300

ICA muy dañino para la salud

Hans Henri P. Kluge, director regional de la OMS para Europa, destaca la importancia de considerar el aire limpio como un derecho humano fundamental. Sin embargo, la ciencia ofrece soluciones, y la responsabilidad recae en los gobiernos para formular políticas que reduzcan la mortalidad asociada a la contaminación del aire a través de distribuidoras y comercializadoras que también participen de forma activa y así mejorar la salud pública, al mismo tiempo que combaten los efectos del cambio climático.

Fuente: comparador-tarifas.es

Muertes por mala calidad del aire y cómo reducirlas en un 80% según la OMS
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