viernes. 19.08.2022
La opinión de
Silvia Rodríguez Coladas

Silvia Rodríguez Coladas

Silvia Rodríguez Coladas (Pontedeume, 1970) es codirectora del jardín botánico de Excelencia Internacional del Pazo de La Saleta, colaboradora en la revista de Literocio, sección “Con EstiLO” y en la revista Literarte, sección “El Anticuario de Palabras”; y responsable de prensa del artista Víctor López-Rúa. Licenciada en Derecho, se dedicó al mismo durante más de una década entre Galicia y Madrid. En 2003 empieza a trabajar como jefa de prensa en la editorial madrileña La Factoría de Ideas donde estuvo diez años. Durante ese tiempo creo su alter ego “Sylvie Tartán” protagonista del blog de estilo de vida “El Purgatorio de Sylvie Tartán”, siendo contratada por Citroën España para escribir la columna quincenal titulada “Ellos me ponen” sobre el mundo del motor. Desde el Pazo de La Saleta dirige desde 2014 el certamen de poesía a nivel nacional “Nuestra Musa, la camelia”, cuyos relatos ganadores se recopilan en un libro publicado por la editorial Literarte. Formó parte del equipo de comunicación y prensa de la Feria del Libro de Madrid en su edición de 2021. En ese mismo año salió a la luz su relato “Dulce Amor” en el libro “Pilpil y lacón con grelos” de varios autores vascos y gallegos. “Bosquesanto” es su primera novela pero amenaza con muchas más.

RELATOS DE VERANO: La coleccionista de zapatos. La estirpe extraviada. (y Cap. III)

Se trataba de un roce áspero y continuo acompañado de sonidos guturales a intervalos. De no ser Mariana y Milenka inmortales vampiras, habrían salido corriendo despavoridas, pero su condición de mujeres empoderadas, gracias al más antiguo de los diabólicos rituales, les hizo permanecer en su sitio curiosas y expectantes.

RELATOS DE VERANO: La coleccionista de zapatos. El instinto (Cap. II )

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 "¿Merecía la pena una eternidad durmiendo en un cuarto hermético, lúgubre y oscuro? Aunque estuviera forrado con exquisitas sedas de la India, se sentía acorralada en el perímetro de un sótano, o, mejor dicho, de una catacumba por mucho que su dueña lo tuviera acondicionado como la coqueta planta subterránea de un palacio y le hubiera puesto un nombre que oscilaba entre lo cool y lo pedante —aún no había decidido cuál de los dos calificativos era el correcto—. Sin duda, habría preferido una cabaña con ventanas diminutas y un cielo azul tras ellas, sin cortinajes, ni mobiliario antiguo, ni obras de arte de precios inalcanzables para la inmensa mayoría de los mortales. ¡Ah, los mortales! Ahora les extrañaba. ¡Y les envidiaba! (...)"

RELATOS DE VERANO: La coleccionista de zapatos(Capítulo I)

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ue viviendo en la corte de Felipe V, durante el Lustro Real, cuando tuvo lugar su transformación en vampiro. Allí, en el Alcázar de Sevilla, formando parte del séquito de Isabel de Farnesio, volvió a ser engendrada; esta vez, como no muerta. Aquel ambiente fastuoso y excéntrico propició su gusto refinado, pero solo tras el decisivo mordisco y la posterior ingestión de sangre contaminada de vida eterna y oscura, nació su afición enfermiza por los zapatos.